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lunes, 12 de marzo de 2018

SEÑALES DE FUERA

   Adelanto mi post semanal por un pensamiento que me asaltó y no me deja de dar vueltas, un pensamiento sobre las curiosidades de la vida, y es que sin comerlo ni beberlo, sin buscarlo, toda mi vida, desde la niñez, ha estado ligada a los extranjeros. No lo entiendas como una crítica, ni algo negativo, ni lo es, ni lo fue, todo lo contrario, siempre y no se explicarte por qué, los extranjeros y personas de otras razas me han aportado más cosas positivas que muchos de mi raza y nacionalidad, simplemente es una curiosidad. 

Toda mi vida, desde prácticamente mis primeros años de EGB, en los que durante varios cursos compartí clase y momentos con Laila, Eduardo, Omar...todos ellos con raíces marroquíes, luego por un breve espacio de tiempo llegó Gonzálo, un argentino y su padre que por el trabajo de este último y el cual no se si llegó a contar o no, pero que igualmente no recuerdo, y que iban de aquí para allá, también llegó Elena, de Venezuela, y Joshua de California y que estuvo en mis últimos años de esa extinta EGB, y alguna de la República Dominicana, y un iraní cuyo nombre ahora no recuerdo pero del que si te puedo decir que me llevaba muy bien con él y algún o alguna asiática que vagamente recuerdo de aquellos años, y creo que no me dejo a nadie de aquella época, si no es así, que me disculpe, han pasado muchos años desde entonces.

Después y tras un paréntesis de un par de años sin extranjeros en mi vida, estos volvieron a estar en mi camino, primero un señor iraní muy educado ya entrado en años y que siempre saludaba y sonreía, también uno de Ecuador que empinaba bastante el codo, pero que más allá de eso, jamás dio problema alguno, y un peruano a quien después de esa etapa le perdí la pista y del que creo que acabó por cuestiones familiares en Valencia. 

Y ya en estos últimos años, y con quien en este casi último año he tenido un gran acercamiento, acrecentando mis sentimientos hacia ella, mi cariño y el afecto enorme que le tengo, mi mejor amiga, mi querida y adorada hermana boliviana; y en el último mes un pequeño grupo de venezolanos, entre ellos a mi princesa guerrera, mi princesa turquesa, a los que veo diaria pero brevemente. 

Como ves, siempre he tenido algún tipo de conexión con ellos, también y hasta hace unos tres años, por viajes por Europa, Holanda, Irlanda, Austria, Portugal, Francia, Italia, Bélgica..., y me pregunto si estar tan ligado a los extranjeros a lo largo de mi vida es una señal que se repite constantemente y que no llego a ver ni entender, o simplemente es que es y tiene que ser así, sin más y sin mensaje que interpretar, pero que casi me hace parecer un representante de la ONU, jaja.

¿Será que mi futuro también está conectado al extranjero?. La vida dirá.

viernes, 9 de marzo de 2018

BAILE Y SEXO DE SALÓN

      Hace tiempo, cuando aún entonces no eran novios, él había ido de visita a la clase de baile, y ella al verle, sin saber muy bien por qué, quiso provocarlo, y le bailó a un compañero de esa clase y con el que sabía que no tendría problema en bailarle así porque él era gay. 

En seguida atrajo la atención del visitante que no la quitaba ojo mientras ella bailaba muy sensual a su compañero gay de quien no despegaba, dejando entre escapar de cuando en cuando un pecho, ver una pierna e incluso parte de su firme e insinuantes curvas que daban mucho que imaginar; al acabar la clase, se acercó a ella, se saludaron, ella todavía sudorosa por la clase de ese día y por aquél baile que más allá de provocarle a él, la excitó a ella. 

Fingieron irse como los demás y esperaron a que se fueran todos para quedarse solos y colarse en el salón de baile

Allí empezaron a quitarse la ropa el uno al otro hasta quedarse totalmente desnudos con todos sus deseos al descubierto, ella se abrió de piernas y el empezó a acariciar su sexo con sus dedos calientes, ella gemió, aunque no quería correrse tan pronto aún por mas ganas que tenía de él, mientras exploraba su vagina con sus largos y gruesos dedos.

Él la excitaba más y más mientras que con la otra mano cubría un pecho y luego el otro, calientes, blandos y suaves que se movían al ritmo de su respiración alterada, y jugaba con sus pezones erectos que pedían cada vez más, al tiempo que deseaba ser penetrada por aquella verga inmensa, ardiente y erecta, rebosante de calor.

Sus dedos dejaron de jugar con su vagina para hacerlo su lengua, manteniendo solo el pulgar en su clítoris erecto, latente y caliente que la llevaban al climax.

-¿Debí provocarlo?-, pensaba ella. -Si, ¿por qué no?, lo estoy disfrutando, y mucho.-

La dió la vuelta para dejarla con su redondo y gran culo a merced de él, la agarró firmemente de las caderas y la penetró fuerte, ella jadeó mientras él tenía aquel gran culo entre sus manos.

Siguió follándosela, sintiendo y escuchando como sus colgantes pelotas bailaban y chocaban con ella, lo que le ponía más y más cachondo, hasta que al final y sin poder evitarlo, eyaculó dentro de ella entre gemidos y jadeos mutuos.

jueves, 1 de marzo de 2018

50 RELATOS JUNTOS

 
        Con este post, o esta entrada o como lo quieras llamar, cumplo 50 relatos contigo, cincuenta historias juntos, contadas y compartidas desde mis más profundas sensaciones, mis deseos y una buena dosis de imaginación, que escribí porque si, porque me lo pedía el cuerpo y no se si el corazón.

Unas te habrán gustado más, te habrán llegado a hacer sentir más, otras menos, pero espero y deseo que ninguna o muy pocas te dejasen indiferente, si es así, reto conseguido, si no, espero que en los próximos 50 sueños, o deseos, o no se que serán, y que escribiré sin prisa, pero sin pausa, te digan algo, bueno o malo, aunque prefiero lo primero. 

En esos próximos cincuenta relatos, o cincuenta cuentos, o llámalos como quieras, espero hacerte soñar, o desear, despertar o simplemente amar. No se como serán, no se si serán buenos o malos, oscuros o con luz y color, porque esos, al igual que estos que hemos leído juntos, salieron sin planear, llegaron sin avisar, porque a veces las cosas pasan o uno desea que pasen, y ocurran o no, las necesita y le apetece contar, y que las vivamos, las soñemos y las sintamos juntos, en cada frase, en cada párrafo y en cada imagen. Todo para ti, y si con eso, te animo a escribir, a contar las tuyas, a dejarlas salir, pues mejor aún. 

Ese es un relato perfecto, un relato en el que yo te escribo, te cuento y si es posible, te hago sentir, aunque sea indiferencia, pero sentir, que siempre es mejor que en vida dejarse morir.

Y no me despido si no te digo que te estoy agradecido por haberme leído, por tu tiempo compartido, y de ante mano te doy las gracias por el tiempo que en el futuro podamos entre líneas disfrutar y compartir, porque esto, no es solo por y para mi, estas líneas también van por ti, que haces hueco para leerme a mi.


miércoles, 21 de febrero de 2018

ESTA NOCHE QUE TERMINA

  
  Luna y estrellas, emociones nuevas que acarician la piel más suave que la miel, flores que en la oscuridad se ven de colores. Un deseo, quizás un juego en el que nos vemos, tu mano en mi mano en medio de un mundo extraño.

Nos miramos una vez, quizá dos veces y sin darnos cuenta el ocaso desaparece, fue una noche con una gran estrella, luminosa y bella, y se nos va despareciendo en el mar, y tu y yo nos quedamos donde las olas no podrán alcanzarnos en aquella orilla bajo la luz de la luna más blanca que amarilla. 

Todos duermen y tal vez, solo tal vez puede ser que te sueñen, que me sueñen, mientras nos alcanza el alba que nos dice que la noche se acaba.

El tiempo se va, y con el las horas dejándonos sus dulces y suaves aromas, y llega el amor que hacemos a solas, lo hacemos una vez que dura toda la vida, sin prisa aunque la noche se termina.

Pronto todo será pasado y aún no se si realmente lo he asimilado, y aunque ya no nos cubramos de besos y de caricias, recordaré esta noche y este momento, toda la vida. 

Y te echaré de menos cada vez que mire al cielo, evocando aquella noche que como una foto, en mi corazón ya queda para el recuerdo.

martes, 13 de febrero de 2018

EL OTRO LADO DE LA VENTANA

     Vivía sola, o casi sola, en esa casa de aspecto viejo y abandonado que ella la dejaba tener para evitar a los cotillas y curiosos que vagabundeaban por la zona sin saber que hacer. 

Le gustaba así, la dejaba ser así a la vista de todos, con esa imagen de haber pasado más tiempo que gente por allí; y lo hizo así para estar sola, en ese mundo que se había creado, aislado del resto del mundo que cada día gustaba ver por la ventana. Les veía pasar de un lado para otro, siempre inmersos en la misma rutina que les envejecía más deprisa que de lo que lo hacía su casa.

Les veía siempre rodeados de su vida moderna y consumista que sin que ellos lo supieran, les consumía con toda aquella tecnología que aparentemente les conectaba hasta con el otro lado del planeta, aunque lo que hacía era separarles más y más los unos de los otros, les alejaba más y más de sus amigos, y hasta de sus familias, esas que estándo en el mismo salón se veían separadas cada una con sus móviles de últma generación, sus tablets y sus redes sociales que les tenía atrapados y a la vez separados en la misma habitación.

Ella les observaba lejos y libre de aquella trampa digital del siglo XXI, lejos de sus luces, ruido y contaminación, lejos y libre de aquel estrés, pensando "pobres bobos, tan felices y a la vez tan consumidos que se ven, tan dependientes unos de otros, conectados a internet como quien queda postrado y enganchado a una máquina de respiración para vivir, y sin embargo tan vulnerables si les desconectaras".

Les veía como máquinas autómatas pendientes y dependientes de sus vidas artificiales, y no como los seres humanos que les predecedieron y que inconscientemente les llevó a este estado consciencia vegetal. Así les veía desde el otro lado de la ventana.

lunes, 5 de febrero de 2018

LA ISLA DE LOS CUERVOS

     Sueñan, cada noche sueñan con una isla, una isla oculta y escondida entre montañas perdidas en los mapas, montañas tenebrosas y frías, superpuestas en corrillo mirándose unas a otras, confidentes, como contándose secretos entre ellas, rodeándoles entre ellas, hablando de no se sabe quien, mirando burlonas, creyéndose gigantes que tocan el cielo, acorranlándoles en medio de un lago de aguas gélidas que ocultan y protegen del mundo, y en el cielo una bandada de ruidosos cuervos, complices de las montañas y sus chismorreos que nadie oye. Es por ellos que la llaman "La Isla de los Cuervos". 


La Isla de los Cuervos les atrapa en cada sueño, entre sus aguas y montañas, entre su aire frío e inmóvil que te congela hasta los huesos, a la vez que su aroma fétido de cuervos muertos convertidos en carroña les penetra hasta dejar de olerlo.

Y entre sus graznidos y el silbido del viento salen del lago y atraviesan la fría y oscura isla buscando una salida que solo encuentran al despertar.

domingo, 28 de enero de 2018

ORGASMOS DE PLACER Y AMOR

 
    Se besaban sus sensuales y carnosos labios, rozándose con excitante sensibliidad todo el cuerpo mordiendo con suavidad y pasión, pasando la punta de sus juguetonas lenguas, humedeciéndose con gran placer y excitación cada palmo y cada centímetro de su piel, cada pliegue de sus cuerpos, apurando con placer cada rincón. 

Deseos provocados y excitados hasta llegar al orgasmo más celestial, sintiendo entrelazados sus cuerpos entre sus brazos, apretados sus pechos, cosquilleando con sus pezones erectos y duros, excitándose en maravilloso roce de sus deliciosas areolas que embellecían esos senos firmes y llenos de calor y ansiedad, de deseo y placer al rozar sus sexos calientes, húmedos y erectos.

Juegos de lenguas en su manantial emanando y aflorando sus deliciosos jugos de lo más profundo de su ser, donde el amor llega hasta el más maravilloso y ardiente climax de placer y gemidos feroces de sexo y amor, latidos y temblores de excitación haciendo arquear sus cuerpos. Oleadas de orgasmo celestial donde sus cuerpos llegan al éxtasis.

Cuerpos desnudos y húmedos de sudor, incapaces de controlar las oleadas de pasión y orgasmos continuados que hacen perder los sentidos, fluidos entremezclados en un éxtasis de placer hasta no poder más.

miércoles, 24 de enero de 2018

TU OTRO YO

   
   Una máscara, maquillaje, una peluca, un disfraz..., todo vale para ocultarte, para ser otra persona por un día, unas horas o un momento. Para jugar a ser invisible y esconderte de los demás, e incluso de ti. Para reír, para beber, para no llorar. 

La música suena, y bailas entre luces por aquí y por allá, te olvidas de quien eres e incluso de lo que eres y de lo que ya no quieres ser. Eliges el personaje que más te gusta, el que quieres ser, el que quieres vivir, el que quieres que vean los demás. 

No piensas en que pasará cuando todo termine, no lo quieres pensar, aunque sabes que todo acabará, sabes que volverás a tu realidad. Y ese momento llega, el baile llega a su final, la música se calla, el maquillaje se borra y las luces se apagan. Y entonces, ¿dónde está el personaje?, dónde está su sonrisa?. 

La fiesta no acaba hasta que sale el sol, pero el sol sale, y en ese instante tendrás que mirarte al espejo de la luz del día otra vez, tendrás que ver lo que hay debajo de la máscara, y sobre todo tendrán que verlo los demás. 

Y te preguntas si podrás soportarlo, si podrás ver y dejar ver lo que hay tras esa máscara que usaste en el baile y aguantar lo que hay. ¿Querrás verte tal y como eres?, y sobre todo, ¿dejarás que te vean?. 

La respuesta no es fácil, no hay respuesta fácil, pero lo mejor es que esa respuesta sea sincera. Porque tú y solo tú vas a estar contigo el resto de tus días y de tu vida.

martes, 23 de enero de 2018

ATRACCIÓN

       
     ¿Cómo entender esa enorme atracción entre dos sabiendo tan poco el uno del otro?, ¿por qué esa influencia estando tan lejos el uno del otro?, ¿por qué pensarse tanto mutuamente conociéndose tan poco?. 

Tal vez, y solo tal vez, sea porque se buscan cuando están tristes y en la lejanía, salvando la distancia, se ven y se siente. 

Porque se miran y se muestran su mejor cara, porque aún cuando apenas se hablan, se transmiten consuelo, porque se imaginan verse de lejos. 

Y desean volar y perderse en la luz del otro, y tocarse y acariciarse con la punta de los dedos, bañarse y perderse en su tranquilidad, conociendo su lado oscuro y recorrer el universo juntos... 

Desean conocer sus secretos, ver lo que el otro ve en cada momento, agitar el mar juntos, oír y escuchar los latidos que se provocan bailando con las estrellas, caminando por los colores de la aurora boreal, siempre juntos sin importar si delante o detrás, si a un lado o al otro, volviendo al principio para no viajar en soledad.

lunes, 22 de enero de 2018

HOY

  
   Sientes que algo va mal, escuchas y aceptas, aguantas los golpes y los dolores y en ese camino puede que hasta te enamores, y ríes aunque quieras llorar. 

Perdonas, reconstruyes el equilibrio para poder seguir, y despiertas cada mañana con alguien que te ama y que por ti corre aunque no pueda ni caminar. 

Hoy no te sientes fuerte, hoy no te sabes o no te puedes defender, pero son días en los que alguien no cura tu cuerpo, pero si tu alma y hasta en la noche tu amor cura abrazando tu vida, iluminando cualquier lugar que pisas pudiendo cantar hasta sanar. 

Abriga tus ilusiones y hace suyas tus más secretas pasiones, para luego amarte más y más, sintiendo que te ama, sintiendo que está junto a ti cuando apagas la luz aún cuando hoy no te sientes fuerte, y ni tienes como defenderte, pero cura tu alma, te abraza a ti, abraza tu vida.

jueves, 11 de enero de 2018

LA CHICA DEL CAFÉ

   
    
Fuente de la imágen: Pixabay
  Cada tarde se sentaba en la misma mesa de la terraza de aquél café, cada tarde iba a la misma hora y pedía lo mismo, un café bombón, aunque no se sabe si lo pedía o lo de bombón se lo llamaba a ella, a la misma camarera de siempre, iba solo por verla. Esperaba a que pasara cerca para pedírselo a ella, para estar cerca oler su perfume y oír su voz, y si fuera posible rozar su mano y robarle su tacto. 

Desde que la vio no dejó de pensar en ella, y cuanto más la pensaba, más la necesitaba y más la deseaba. Se sentaba en el centro de la puerta solo para verla a ella, para verla en todo momento, hayá por donde fuese la seguía con la mirada, y aunque leía para disimular, la camarera que también se fijo en ella, sabía que no le quitaba ojo, ambas no se lo quitaban. Al principio le pareció que estaba un poco loca, pero con el paso de las tardes, las miradas, las sonrisas y los roces que sutilmente se daban y no rehuían, esa locura le fue gustando más y más hasta contagiarla. Llegaron a entablar pequeñas conversaciones y hasta se llegaron a tutear, entre ellas nacía una amistad y sin buscarlo, algo más. 

Las insinuaciones entre ellas eran cada vez mayores y mas descaradas, apenas se molestaban en disimular, sin hablar de todo se decían y hasta con la ropa se buscaban. De ir a aquel café con ropa informal, pasó a ir con vestidos y faldas enseñando pierna y marcando las bragas que en alguna ocasión ni llevaba, y eso la camarera lo notaba, y pensando en lo que aquellos vestidos y faldas ocultaban se excitaba y deseaba. Ella, la camarera, por su parte, desabrochaba algún botón de la camisa del uniforme del café dejando ver con disimulo y sin descaro parte de su firme y notable pecho puntiagudo, acto que su cliente favorita acompañaba con otro botón, o un par desabrochados, haciendo que la excitación de ambas fuera a la par.

Una de esas tarde de insinuaciones, tonteo y un cada vez más ardiente deseo, al pagar su café, añadió a la cuenta una nota escrita a mano en la que le decía que la esperaba en un parque cercano al acabar el turno, y ella fue, fue en medio de una tormenta de pensamientos que iban y venían, una tormenta de nervios, deseo y excitación. Llegó y la vió sentada en un banco, mirando a un lado y a otro, dándose cuenta de que ella estaba igual. Al llegar, se levantó, se sonrieron y se dieron la mano, tiró de ella y se la llevó corriendo hasta atravesar el parque y llegar a su casa, donde no aguantó más las ganas y acariciando sus mejillas suavemente, la besó. Fue un beso suave y a la vez intenso, prolongado, sin despegar los labios.

Se desnudaron en el salón, poco a poco entre caricias y besos, besos en los labios, en la cara y en el cuello, se buscaban el cuerpo la una a la otra con irresistible deseo, compartiendo calor. Y se tumbaron, se tumbaron en su alfombra mullida y algo fría por el suelo, y pegaron sus cuerpos calientes y desnudos, piel con piel, fundidas las dos.

Se buscaron la piel, y el oido con palabras que solo ellas se podían escuchar en una expresión de deseo lujurioso; sus pechos llenando sus manos y sus pezones erectos en contacto con la lengua provocando excitación y gemidos que pedían más, recorriéndo sus cuerpos, recorriéndo cada centimetro de piel, abriendo su ardiente flor, deseosas de saborear su dulce miel. 

Cuerpos contorneándose entre besos y lamidos, jadeos y gemidos, manos y dedos explorando y metidos hasta Dios sabe donde, corazónes desbocados de cuerpos sudoros y calientes, entrepiernas húmedas, muy húmedas y latentes. Lenguas explorando la profundidad de su flor, hasta terminar en un beso de sexo, agitación y agotación.

miércoles, 10 de enero de 2018

ELLA

     
     Era casi media tarde cuando por sorpresa se encontró con ella, llegaba caminando, llevando su vieja bicicleta, viendo que tenía las manos ocupadas, se ofreció caballerosamente a abrir, ella entre la desconfianza y la vergüenza rehusaba la ayuda pero ante tal caballerosidad de las que ya quedan pocas y que el sonrojo ante tal situación era evidente, finalmente accedió. Él sujetó la puerta mientras ella entraba con su bicicleta, rozando su cuerpo con el de él. 

Al llegar a la puerta, se le cayeron las llaves e intentó cogerlas a pesar y al hacerlo no pudo evitar fijarse en las curvas que daban forma a la falda y como se le marcaban sus diminutas bragas, por lo que no pudo evitar cierto calor que intentó disimular desviando la mirada. Abrió la puerta y entró detrás de ella si poder evitar mirar nuevamente a aquellas curvas, ni cierto nerviosismo al hacerlo. Ya dentro, ella le agradeció la ayuda y le dio conversación, lo que por un instante hizo que se relajase. 

Relajados los dos, ella preguntándole si él era casado, le sorprendió y él sin pensarlo le respondió que no, y en ese instante, para más sorpresa aún, ella prenguntó si le gustaría que hicieran el amor, respondiendo él que si casi de inmediato. Ella le ofreció sentarse mientras iba a por un par de copas de vino con las que entrar en calor, al volver, le dio la suya dejando ver su escote, provocando en él nervios otra vez, acompañados de calor y excitación que se hacía notar en su pantalón. 

Ella se sentó subiéndose sutilmente la falda y tomó su mano para que le acompañara en aquel mullido sofá que bien parecía un gigantesco gato lanudo. Sentados,  ella colocó la mano de él sobre sus piernas descubiertas por la falda, haciendo que su excitación no pudiera pasar inadvertida bajo el pantalón, a la vez que a ella, mordiéndose suavemente el labio, le entraba un suave y ardiente calor. 

Se besaron, cada vez con más intensidad hasta convertirlo en un beso apasionado, tomando cada uno el sexo del otro sin prisa pero con pasión, excitándose cada vez más y más. Ella sin contener su ardiente deseo, gimió y desabrochó su pantalón dejando salir su pene cada vez más caliente y erecto, lo acariciaba arriba y abajo calentándolo más y más hasta atraparlo entre sus labios sin que él apenas pudiera pensar y lo pudiera creer. 

Se levantaron y desnudaron casi arrancándose la ropa, se besaron en desenfrenada pasión recorriéndose el cuerpo el uno del otro. 

Ella se abrió de piernas para que él saboreara el néctar de su dulce y jugosa flor, la que lamió quemándola y excitándola hasta gemir, al tiempo que tomaba sus abundantes pechos entre sus manos, notando la dureza de sus pezones erectos y el latido de su corazón desbocado al tiempo que se corría de placer en su boca dejándole el calor y el sabor de su miel. En aquél instante el cerró su boca sobre su flor, apretando sus labios llenándola de placer y ardiente excitación, para luego ella ponerse sobre él y dejar que la penetrase intensamente en suave vaivén sobre él, bailando sus calientes pechos sobre sus labios al tiempo que los besaba y lamía, al tiempo que ella cerraba su vagina sobre su pene gordo y duro para no dejarlo salir. 

Gemidos y jadeos precedieron a climax de una sublime excitación en la que al tiempo se corrieron los dos, para quedarse el uno sobre el otro en agitada respiración e intenso calor.

lunes, 8 de enero de 2018

LUNA DE NOVIEMBRE

        La luna de Noviembre no es una mujer ni una rosa, más si lo fuere, sería entre las mujeres y las rosas, de todas ellas la más hermosa, y como tal, es una hembra cariñosa y celosa, y en tus noches como pájaro se posa, es la más temperamental, y la más pasional, tanto que si quiere, te llega a enamorar, es la más dulce y la más graciosa. 

La luna de Noviembre es una mujer fuerte y de carácter pero dulce y fiel como una cucharada de miel, es la que enamora a dioses y a hombres por igual, haciéndote suyo por siempre jamás.

Nace de la caída del sol, creciendo en tu corazón, llenando de estrellas, cada cual más bella, tu cielo y tu razón. Tu camino ilumina con su luz suave y sibilina, atrapándote y hechizándote. 

La luna de Noviembre es mágica y enigmática, es un imán que los hombres de corazón puro no pueden rechazar y hasta de ella, como de la mujer más bella se llegan a enamorar. 

Es la rosa con el más dulces de los aromas que en sus noches de melodía, con sus encantos al descubierto, como sus pechos de mujer, llenos suaves y carnosos fueran, te lleguen a atrapar. 

La luna de Noviembre, esa que precede a la de Diciembre y a la Navidad, es esa de la que no podrás ni querrás escapar, es esa luna que te llega a embelesar y con su luz y su color te llega a conquistar como si de la mejor de las mujeres te pudieras enamorar y hasta el más bello poema de enamorado de su cielo negro azulado le pudieras dedicar.

domingo, 7 de enero de 2018

MAS QUE UN BESO

  
     Mi querido y fiel diario, abro tus páginas para decirte a ti y solo a ti, como fue ese momento que he de confesar tanto ansiaba, aunque francamente no pensaba que tan pronto podía llegar. Te lo cuento a ti porque se que el secreto me guardarás, se que a nadie se lo contarás.

Estábamos solo nosotros dos, cruzando palabras en voz baja, sonrisas nerviosas y miradas inquietas en compañía de la noche y sus estrellas que mas que ninguna otra noche, nos iluminaban, y la luna era nuestro testigo para quien no nos quiera creer.

Entrelazados de las manos, sin dejar de mirarnos y con todas las ganas del mundo de besarnos en medio de aquél silencio solo roto por el palpitar de nuestros corazones acelerados, nuestras sonrisas casi pegadas sin apartar la mirada el uno del otro, tocándonos con las puntas de los pies, buscándonos la piel. Su boca y la mía buscándose, encontrándose y sin separarse, en medio de caricias que se llenan de calor y piel. Manos que cubren su rostro y el mío, mi piel y su piel mientras se acelera la respiración, tiembla el pulso y las piernas también.

Mis dedos dibujan mariposas que erizan su piel, bajan por su pecho cálido y suave y llenándose de él, contemplando su cálida desnudez, explorados por mi boca hasta encontrar su flor rezumando miel, con mis dedos medio torpes e inquietos paseando y dibujando como si fueran pincel, en sus pétalos ardientes y latentes, llenando mi lengua de su dulce nectar que más la calienta. Mordiscos suyos y míos entre jadeos y gemidos que fluyen como de entre sus piernas el río.

Pálpitos inhalados en el recorrido de su humedad y la mía entre las ganas y la timidez. Intercambio de sonrisas y pupilas que más que las estrellas brillan, manos en la cintura que baila al ritmo de la penetración ardiente de pasión, mis labios que susurran a su cuello cuanto la deseo, deseo tierno y lleno de movimiento lento. Y besos, más besos al compás en el que no la dejo de penetrar, al tiempo que no me deja de tocar y acariciar y en la que me pide más y más sin dejar de gemir y jadear excitándonos cada vez más.

Me dejo llevar, me pierdo y me entrego a su juego cuando ella baja por mi ombligo haciéndome perder los sentidos en el silencio de un os gemidos hasta ahora para mi desconocidos, llegando sus labios hasta dondee quemo a fuego lento, dejando que juegue con su lengua, llevándolo bien adentro. Sonríe y amaga con volver hacerlo, a la vez que de él sale un rocío nada frío.

Buscan sus labios como bailar con mi sexo, acariciándolo lento y en silencio.

Respiración y voracidad sin prisa pero sin parar, queriendo más y más, estremecidos de pasión rozando la perfección cuando sus pechos bailan al ritmo ansioso de mi locura dentro de su caliente flor.

Así fue, querido diario, aquél beso, que más que un beso.

domingo, 31 de diciembre de 2017

EL ÚLTIMO TREN

    
    El tren está apunto de partir, de irse y no volver, y ahí estoy yo, en el andén para despedirle y decirle adiós, adiós para siempre, esperando que no vuelva más y deseando que con él te lleve a ti, a tus engaños y tus mentiras, a tus manipulaciones y ese ego que destilas como whisky rancio y barato. 

Espero que te lleve bien lejos, tan lejos como hoy estás de mi, tan lejos donde tu sombra no me alcance ni el viento me traiga tus malos aires, deseo que este último tren se lleve todo lo malo con él, porque detrás llega otro tren, con un cielo despejado, abierto y soleado, un tren que trae consigo nubes con las que no sentirme engañado y defraudado. 

Ahora que este tren está por marchar, quiero verte ir como pluma que se lleva el viento, pero antes de salir has de saber que nada malo te deseo a ti, porque todo el mal que puedas enredar a los demás, a ti tarde o temprano, de una u otra manera volverá, porque en esta vida cosechamos lo que sembramos y con esa semilla nos quedamos, porque esa semilla aunque en otra tierra querramos plantar, realmente es nuestra y de nadie más, y al final se quiera o no la tenemos que pagar. 

Ahora que este tren está a punto de arrancar, me deseo ese buen año me merezco ya aunque tu boca no me lo vaya a contar, ahora antes de marchar, solo quiero que sepas que te digo adiós sin dejar huella alguna en mi corazón, porque pensar tu nombre ya no envenena mis sueños, sueños que son para vientos  y aires nuevos.

martes, 19 de diciembre de 2017

INCERTIDUMBRES INDEFINIDAS

    Es de día y apenas amanece, está nevando dejando tras de mi un manto suave y blanco en la misma dirección en la que voy caminando y me envuelve una música que no se si es mía ni para mi, pero que me la quedo para ti, para hacerla tuya y solo tuya. 

Y guardo silencio para oírla y sentirla, para dejarme llevar por ella sin gritar palabra que enturbie este momento de magia en un abracadabra. 

¿Por qué?, no lo se, pero no me arriesgo a que nada ni nadie, ni siquiera de pensamiento incierto, la pueda tocar y romper y con ello en mi cara, hacerla desaparecer. 

¿Por qué lo pienso?, porque lo siento muy adentro, como si yo mismo fuera ese mismo ser que en cualquier momento se puede desvanecer. 

Sentir lo que siento da miedo y por ello lo pienso, y en esos mismos pensamientos me pierdo en el tiempo.

jueves, 14 de diciembre de 2017

MORENA

      Buscando entre las cosas  revueltas de su recién fallecido padre, en aquél piso ahora abandonado y que más que parecer el de un cincuentón separado como era él, más bien parecía el de un veinteañero, soltero y de beca Erasmus que se hacía espagueti para comer, merendar y cenar, encontró en un cajón medio comido por el polvo, un diario de apariencia casi nueva del que no tenía ni la menor idea de su existencia. 

Era un diario de tapa descolorida por el tiempo y de aspecto entre rugoso y medio cuarteado, grueso y frío entre sus manos. Lo abrió esperando no encontrar nada en él, al menos nada escrito; si que esperaba encontrar esas cosas que se guardan entre hojas, notas, fotos o cosas así, pero sorprendentemente si estaba escrito. 

En él halló lo que en principio parecía ser una especie de relato, ¿sería que su padre empezaba a escribir un libro?. Se sorprendió mucho, ya que su padre no era de libros, ni de leer, ni de mucho menos escribir, además de ser una persona que normalmente no acababa lo que empezaba, algo que probablemente también habría ocurrido con el diario. 

Se sentó en la cama que su padre había dejado perfectamente hecha, y comenzó a leer con interés y sobre todo curiosidad aquél relato que había titulado Morena. 

Morena, decía ser una muchacha joven, de tez casi pálida y cuerpo perfecto, de prominente pecho y redondo culo que destacaban bajo su ropa ajustada. La conoció en una fiesta que organizaba una pareja amiga de ambos que pretendía presumir de casa, en la que se habían cruzado y mirado varias veces, casi sin hablarse y en las que apenas se habían saludado, pero en las que no se fueron indiferentes. 

Él salió al jardín a tomar el aire y liberarse de la carga del calor acumulado por el gentío, sus voces  y la hipocresía de algunos que solo fueron a gorronear a la pareja de pedantes que se pavoneaban y jactaban de todo lo que hacían y tenían. 

Ella, salió detrás a unos metros de él, se quedó a su lado con su vestido escotado y ajustado que hacía volar la imaginación de cualquiera, le dio una última calada a su cigarrillo y sin echar el humo, acercó sus labios a los de él, y casi besándole, se lo echó en la boca, haciendo arder su deseo de besarla. Y la besó.

La besó suave pero intensamente, como si se le escapara el tiempo de entre los labios y no lo quisiera dejar ir. Y ella, lejos de rechazar aquellos labios que sabían a whisky y su a su tabaco, le respondió con la misma intensidad y pasión, provocando el encuentro de su lengua con la de él. Ella le tomó de la mano y ambos se alejaron de la casa, dejando atrás a todos sus amigos, propios y extraños, borrachos e ignorantes de aquél encuentro. 

Y se entregaron el uno al otro, casi arrancándose la ropa para devorarse mutuamente sus sexos erecto el de él y húmedo, muy húmedo el de ella, masturbándose mutuamente, entre calor, gemidos y pasión. 

La penetró tanto que a ella se le escapó un gemido que bien pudiera haber oído cualquiera que merodeara por ahí, aunque ni cuenta se dio, absolutamente entregada en aquél baile sexual que mantenían los dos incesantemente, entre contoneos y caricias mutuas, buscando más el uno del otro llegando al éxtasis delirante, antes de quedarse lo dos tumbados y jadeantes en la hierba fresca sin decir palabra.

Cerró el diario secamente, entre el estupor y la excitación a la que le había llevado su imaginación en aquellas lineas de un episodio de su progenitor que nunca habría alcanzado a suponer en él. Se quedó sentado en la cama de aquél piso perdido en medio de la ciudad, con el diario a su lado, ajeno a todo lo que le rodeaba, pensando y dándole vueltas a todo,sin saber que hacer ni como actuar.

viernes, 8 de diciembre de 2017

LLUEVE

    Cae agua sobre la ciudad en la que nunca llueve ni cae nieve. 

Prisas y estrés a la hora del trabajo y el café, contaminación que nos hace caminar bajo una nube de polución que va en todas sus tonalidades del gris al marrón. 

Gente que a la carrera se guarda y resguarda bajo la lluvia que no amaina y les deja encerrados para no quedar hasta los huesos calados. 

Pies del derecho y del revés que a buen ritmo no dejan de andar sobre calles que se mojan sin parar, sin paraguas y solo bajo sus abrigos sin importar cuanto se puedan mojar hasta empapar. 

Dejan lágrimas en esas huellas que quedan en el camino esperando que pronto bajo otros pies hayan desaparecido. 

Miradas extrañas en caras de las que ni se percatan pero que sonrisas para dentro sacan, esperando que alguien les pregunten si bajo la música de la lluvia, bailan.

jueves, 30 de noviembre de 2017

SUAVE SABOR A SAL Y AMOR

     Desnudos bajo la noche estrellada, cara a cara con la luna que brilla a través de la ventana, acompañando con caricias suaves y lentas, recorriendo surcando cada curva como se surcan las olas del mar invadido por su aroma a sal...así, con calma, sin prisa, sin dejar un solo centímetro de piel sin probar, ni dar esos besos que te pueden acariciar el cuello, la espalda...y tu boca, esa boca que busca a la otra, intensa pero suave, hasta que ese beso en ella se clave. 

La noche en silencio...silencio roto por la música del mar, haciéndonos desear más y más, hasta que el corazón del pecho quiera saltar para en tu pecho querer latir y galopar y sentir como la roca siente el golpe del bravo mar y que nos hace vivir. 

El vello de la piel ardiente erizado cuando es suave y lentamente tocado y besado por el deseo de tenerte desbocado. 

La luna está celosa cuando ve que nuestros cuerpos de fuego latente se rozan, iluminados nuestros cuerpos arqueados, te vuelves y me miras, y me iluminas; placer que quiere y pide más sin necesidad de hablar, erupción de deseo intenso de sexo lento, que se vuelve rápido y otra vez lento sintiéndonos dentro, rozo la lujuria despacio, sin furia. 

Saborear tus pétalos cuando a la noche abres tu flor que me define la palabra amor, y que eriza el vello que nos sube al cielo que tocamos con la punta de los dedos. 

Sentirte como nunca antes te había sentido con cada gemido esa noche que no ha de acabar hasta que el deseo como el fuego se pueda apagar, momentos y movimientos irresistibles...abandonados al pecado irresistible, placer suave y a la vez salvaje que nos viste con su traje, traje de besos intensos que no se acaban, que son dulces, pasión profunda que nos circunda. 

Broche a esta noche estrellada y callada que aviva la llama antes calmada, y que con la melodía del mar y su olor a sal, siempre está acompañada.

martes, 21 de noviembre de 2017

MUERTO DE SED

 
   A Will Grames le encontraron de madrugada, casi sin amanecer en su majestuoso butacón retro en el que tantas veces se había sentado a beber y fumar a dos carrillos, haciendo notar y casi sin caber en él ese enorme globo que llaman barriga y que le colgaba mientras se arrastraba más que andaba; amanecía envuelto en su inmensa bata de seda fina de rojo sangre y oro, con uno de sus caros habanos, que algunos algunos envidiosos cuestionaban que fueran cubanos, a medio caer de sus labios y que se había apagado hacía horas. 

Estaba claro que había pasado una de sus noches de cine, puros y whisky en su inmenso salón de su no menos inmensa mansión de Carolina del Norte de finales del S.XIX, viendo una película de gangsters y mafiosos varios de los años 30, de su extensa y casi interminable colección que tanto le gustaba. 

También se sabía que había tenido una de esas noches, por el whisky que reposaba a su lado, en su antigua y fina mesa de caoba, limpia y pulcra que hacia brillar y lucir aún más su carísimo whisky no apto para cualquier bolsillo ni paladar. 

Lo que más llamaba la atención de aquella escena, era que la botella whisky estaba a más de medio beber, algo muy extraño y nada habitual, sobre teniendo en cuenta que todos los que habitaban la mansión sabían que hacía no mucho que la había adquirido y que él no bebía tanto en una noche, por más larga que fuera su noche de los años 30. Algunos de sus empleados cuchicheaban entre dientes, y decían y se preguntaban si habría muerto de sed, chiste algo macabro y malo, pero nada extraño entre quienes sabía que nunca había caído bien a la mayoría de sus empleado, e incluso a algunos miembros de su propia familia.

La verdad es que el viejo, aunque apenas era un cincuentón, era un millonario egocéntrico y altanero que a pesar de no ser especialmente alto, aunque si ancho, muy ancho, miraba a los demás por encima del hombro y hasta de sus cabezas jactándose de cuanto tenía, hasta el punto alardear de no conocer con exactitud toda su fortuna, y lo cierto es que en eso, era de las pocas cosas en las que no mentía, no tenía ni idea, todo lo dejaba en manos de sus asesores, los cuáles podrían hacer con ella lo que quisieran porque ni él ni nadie les cuestionaba.

Fuente de la imágen: Pixabay
Lo dejaba todo en manos de ellos, no permitiendo que nadie más metiera la mano en ella, especialmente su familia, de la que no se fiaba, sentimiento mutuo y familiar dentro de la mansión.

En especial no se fiaba de su mujer, quien no se casó con él por su amplio atractivo, por más amplio que fuera él, y lo era. No tenía reparos en hacer suya la fortuna y gastarla en todo antojo y capricho que tuviera, así como tampoco se esforzaba mucho en disimular la escasa fidelidad que le guardaba, bien era sabido por todos en el círculo de ególatras millonarios que se acostaba con cuanto a su sombra se le arrimaba. Aún siendo una cuarentona, todavía estaba de muy buen ver, y todo billete que gastaba también, llamando la atención todo aquél que se llamase o no Andrés, ¿me entendéis?.

Los hijos no se quedaban atrás, eran unos malcriados dejados en manos de las niñeras desde su infancia, que vieron como sus padres se centraban más en el verde y oro que en ellos mismos, que crecieron viendo como el diamante y la piel eran más importantes, así que no dudaron en sustituir a sus padres de la misma manera, creciendo más pendientes de la herencia material que de cualquier otra que les pudiera llegar. Así que todos ellos, podrían ser sospechosos si el fallecimiento se hubiera dado en extrañas circunstancias y no hubiese muerto de sed.

Sacaron su cuerpo del afortunadamente, amplio salón en el que se pudieron mover bien, una vez acabada la investigación en el, cuando ya empezaba a palidecer, para seguir indagando en él. Todos habían sido interrogados, cuestionados y avisados de que debían estar localizables en todo momento hasta que el caso estuviese cerrado, algo que les mantendría sin salir de la ciudad una temporadita que parecía no dejarles a algunos con muy buena cara.

La investigación que fue algo lenta, determinó que Will Grames falleció por la ingestión de un veneno hallado en su impagable whisky, que le provocó sequedad en la boca, además de  otros síntomas como hipertensión y sudores, lo que le provocaría un paro cardíaco fulminante, además la sequedad, probablemente le habría dado sed y le habría obligado a beber más, y como lo único que tenía a mano y no le hacía levantarse era aquella botella, bebió de ella más de lo habitual, de ahí que la botella estuviera a más de medio beber, así que sin pretender ser macabro ni tirar de humor negro, se puede decir que en cierta manera, habría muerto de sed.

Conociendo la causa del fallecimiento, había que averiguar quien podría tener motivos para provocarla, por lo que se investigó a todos aquellos que formaban parte de la vida y mundo de un millonario que provocaba envidia y codicia a partes igual aquí y allá, y no eran pocos los que ambicionaban, disfrutaban y gorronoeban de su enorme fortuna, aunque parecía bastante probable que el culpable del mismo fuese de su círculo más íntimo y cercano.

Las pesquísas duraron algunas semanas, ya que hubo que conocer cada detalle de todos aquellos pudieran tener motivo y oportunidad de envenenar a Will Grames, y por descarte, el círculo de posibles envenadores se fue estrechando hasta reducirlo a la mansión de la familia de nuestro altanero millonario, el o la culpable, si es que sentía culpa, estaba entre esas más de cuatro paredes.

En unas primeras investigaciones de todos los miembros, aún más incisivas que las primeras, se descartó a los empleados, que si bien no le tenían mucho aprecio al señor, tampoco eran los peor parados con el carácter, ínfulas y manías que se gastaba, por tanto todo quedaba en familia.

A todos ellos se les investigó de manera más exhaustiva si cabe, también se les interrogó nuevamente, casi arrinconándoles en sus propias respuestas, y con ellas, igualmente se fue descartándoles hasta llegar al único miembro que tuvo motivo y oportunidad de envenenarle. Los descartes llevaron a la policía a la única hija que tuvo Will Grames, Fabiola.

Fabiola era la única chica de los tres descendientes y herederos del sin igual millonario, aunque no por ello la más consentida, y a modo de cotilleo os diré que decían que la llamaron Fabiola, por expreso deseo de él, en recuerdo de una amante o viejo amor de juventud que tuvo en uno de sus muchos viajes a La Toscana.

Lo importante en este lo que se refiere a la hija de Will, es que no por ser tenerlo todo, dejó de estudiar y se dedicó a la medicina, estudiaba sobre venenos y vacunas, incluso trabajaba en un laboratorio, por lo que tenía acceso a ambas y bien pudo sacar el veneno sin que nadie se percatara de ello, y así lo hizo. ¿Por qué  y como lo hizo?, esa es otra cuestión.

Había días y noches en que ella se tomaba una copa con su padre, era lo que más y probablemente lo único que le unía a él, y ambos se sentaban a beber de vez en cuando codo con codo, aunque no bebían mucho, no más de dos copas cada vez, y no siempre era así; también sabía que botellas tenía abiertas su padre, de cuales bebía más y cuales tenía reservadas para ocasiones especiales. También sabía que aquella noche bebería de la botella de whisky porque él había dicho:
-esta noche estaremos solos mi colección de cine años 30, mis puros, mi whisky y yo.
Ella reaccionó rapidamente y le echó el ojo a la botella para tenerla bien localizada.

Aquella noche después de la cena, Fabiola, muy extrañamente, se ofreció a dejarle el whisky a su padre en el salón, para que pudiera disfrutar de su noche de cine, fue en ese momento que aprovechó para administrarle el veneno en la botella que días atrás ya se había abierto, fue rápido y fácil, nadie la vio, nadie sospechó nada, nadie sabía que la suerte del excéntrico millonario estaba echada.

¿Que motivos tenía la hija de Will Grames para matar a su padre?. La policía descubrió de boca de Fabiola el resentimiento que le guardaba desde hacía tiempo, por el comportamiento de él hacia ella, siempre se sintió menospreciada y en un segundo plano, y es que su padre, dentro de toda esa bravuconería que gastaba, también tenía cierto grado de machismo y a veces no se molestaba en ocultar, haciendo de menos a las mujeres en general y a las de su familia en particular. Siempre decía que ella nunca llegaría a nada, que menos mal que estaban sus hermanos para cuidarla cuando él no estuviera, algo que la tenía profundamente irritada y que en su momento la hizo explotar.

Así un día decidió que no lo toleraría más, que no volvería dejar que él la hiciera de menos ni la insultara nunca más; pensó que el veneno era la mejor manera de acabar con todo aquello, la forma más rápida y limpia de hacerlo, que nadie se enteraría ni sospecharía, pensó que todo el mundo lo achacaría a su mala y azarosa vida llena de opíparas comidas, tabaco y alcohol, ya que además aquel veneno se eliminaba rápidamente, pero no tanto como ella imaginó.

Aquél viejo pedante todavía le tenía una jugada guardada que ella no esperó, retuvo la prueba del delito en su interior, al final logró que ella no dependiera de si misma ni decidiera su futuro, futuro que la esperaba en la cárcel sin herencia ni salvación, aunque a él le dejara sin una de sus noches y muerto de sed.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

SOY PUTA

       
    ¿Que soy puta?, si, y bien puta gracias a Dios, pensaba, para eso andaba y era soltera, para putear todo lo quisiera, sin engañar a nadie, porque prefería que la dijeran puta y no señora como a otras que hacían lo mismo que ella con quienes quisieran y se le cruzaban, con esos bien que andaban. 

Señoras que con sus maridos al lado se hacían las dignas y las santas teniendo más caminatas que un peregrino al Camino de Santiago y se quieren hacer las señoras con ella, a pesar de tener lenguas de serpiente para quienes de verdad, para quienes eran valientes; señoras de lenguas viperinas que las ahogaban en sus palabras que pronunciaban sus labios y salían de sus almas, fundidas en versos de noches de sexo que con extraños eran mantenidas, señoras que luego iban por la calle con la cabeza alta y bien erguidas mientras no dudaban en soltar sus lenguas venenosas y viperinas como las espinas que rodean a las rosas.

Soy puta, pero puta de bien, sin soltar veneno como aquellas que llenaban sus bocas de todo menos de miel, y sin disfrazarme ni esconderme debajo de esos vestidos de tiro largo con los que se hacían llamar doña aunque parezca de coña. Y soy señora, más que esas escondiendo su envidia que la sangre las deja tibias, de mi hablan ahora, y me critican porque ahí les pica, porque me ven joven y estoy más rica, y  por eso se joden, porque por más que me imiten, no tienen nada con lo que me copien. 

¿Que soy puta?, si, y bien puta, algo que las quema y nos las gusta, porque ellas, al contrario que yo, no lo disfrutan, porque se tienen que esconder mientras yo me dejo ver, porque están casadas y arrugadas, y con canas teñidas y disfrazadas como sus mentiras de señora que su juventud de niña bien añora y habrían vivido de otra manera ahora.

martes, 14 de noviembre de 2017

BAILAME LUNA

  
Como un suspiro, brilante, apareces entre la bruma y el mar, rozándote como la suave brisa que me abriga al tocar, con esa sonrisa que tanto deseo y anhelo besar, y su magia con mis labios suavemente poder acariciar, al tiempo que  tu aroma a dulce incienso me llena y me inunda al expirar, y tocar tu piel, cálida y suave como la miel, emborrachando mis sentidos en tu cielo desnudo perdidos. 

Báilame luna, báilame muy sensual, báilame con tus suaves movimientos traídos por el viento, báilame como las olas bailan en el mar, báilame apretándome a tu cuerpo, báilame atado a tu cintura para poder volar por tus curvas que con nuestro calor, como lágrimas sudan y nuestras pieles como serpientes mudan, báilame hasta perderme en ellas como en la noche se pierden las estrellas y más allá, permíteme sentir y tocar tu cuerpo con el que sueño conquistar, dejándome atravesar tu manto de estrellas, ahora de cristal. 

Báilame luna, báilame al son de tu corazón que suena y sabe a ron, abre a mis deseos tu flor, deja que mis olas te inunden de su deseo por explorar tu flor al calor de tu piel que me saben a miel.

Báilame luna, tú que me bailas como ninguna, báilame con tus versos de besos perversos que traes con la furia del mar, hipnotízame fundiéndome con tu aliento, hechízame con tu locura, hazme tuyo y déjame que piel desnuda suba hasta donde el ruido del mar calla, ríndete al fuego que en mi haces crepitar, silenciándome con ese canto con el que me llevas entre tus estrellas a soñar con tu baile sensual.

lunes, 13 de noviembre de 2017

EL CIELO NO ES PARA MI

    
   Ni siquiera amanece y las calles están aún sin poner, el sol aún no despierta y yo sin apenas dormir me dirijo a un mar de nubes que conscientes de mi ignorancia, saben que el cielo no es para mi y no me lo quieren decir. 

Voy por caminos perdidos y vacíos que no me dicen donde ir pero que aún así, decido seguir, y sigo el camino que al principio parece infinito hasta llegar a esa tierra de nadie que despierta bajo el cielo que sin saberlo tocar no puedo. 

Las primeras nubes van llegando, se hueco unas junto a otras y apenas se rozan, y crecen y toman forma bajo pequeñas olas de calor que le dan color hasta casi tocar el azul cielo casi a pelo. Majestuosas y orgullosas se pavonean ante mi las nubes, y yo pensando "en alguna te subes", ignorante como Dón Quijote en su caballo Rocinante, me ven y se ríen ellas de mi.

Espero paciente y no me desespero, dejo que pase el tiempo con el viento que parece no tener prisa y junto a mi se queda quieto, el mundo abre los ojos y despierta tras una noche de espera eterna, y llega mi nube esbelta y nada arrugada ya preparada que da pie a la aventura tan esperada y que solo ese cielo sabe que pronto se verá frustrada; por que esa nube resulta no ser mi nube, no es para mi por más que yo diga que si, y en ella no me puedo subir, por lo que me veré obligado a dejarla ir.

Así pues, ya ves, tras muchos intentos y movimientos inciertos, he de dejar que se la lleve el viento, la veo partir, sabiendo que el cielo no es para mi.