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miércoles, 12 de septiembre de 2018

LA VIDA ES BESO

     La vida es beso, y el beso es vida, es el mejor lenguaje que podemos hablar, es universal, todo el mundo lo maneja y lo sabe interpretar.

En un beso se reunen todos los sentimientos que uno puede albergar, es posiblemente la mayor muestra de todos ellos en un solo gesto, en un solo momento, así que...¿por qué no besamos más?. Deberíamos hacerlo, al menos intentarlo y probar, probablemente nos entenderíamos mejor, nos entenderíamos más, porque, ¿qué mejor muestra de cariño, de amor y hasta de perdón podemos y nos pueden dar?.

Con un beso sobran las palabras, no hace falta decir nada, no tienes nada que contar, todo se dice y todo se cuenta en ese simple y sencillo gesto, que puede ser breve o puede ser prolongado, depende de cada cual. Con él, se siente y se deja sentir todo, el tacto, el calor, los latidos..., todo va en ese beso que no necesita nada más, por mucho más que se le pueda dar.

Se puede recibir bien o se puede recibir mal, pero a casi nadie un beso le cae mal, muchos lo ansian recibir, y muchos lo anhelan dar, en cualquier caso, un beso no se puede negar, no se debe rechazar, porque a veces pocos tienes ocasión de recibir, y pocos tienes ocasión de dar.

El beso es vida y la vida es beso.

jueves, 26 de julio de 2018

Y SI UN DÍA NOS DECIMOS ADIÓS

   Y si un día nos decimos adiós, mejor que sea un hasta pronto a que sea un adiós, y aún con su tristeza, que sea emotivo y bonito, entrañable y desbordante de sentimiento. 

Que sea un adiós de película, de esos en los que suena la música, de esos en los que nos despedimos con un abrazo y con un beso. Un beso que no espero, aunque siempre lo deseo, un beso de esos que dejan buen recuerdo, un beso que no se olvida con el paso del tiempo.

Y si nos decimos adiós y no nos vemos, deseo que nos encontremos en los sueños, y en los recuerdos, y al vernos, nos sonreiremos y nos abrazaremos, y haremos de ese momento, otro bonito recuerdo que no olvidaremos, y que con el tiempo añoraremos. 

Y si un día nos decimos adiós, será con billete de vuelta, será con la promesa de volver, de regresar a esos instantes en que nuestros mundos, por un segundo, se llenan de cariño y de felicidad.

Hablaremos de ti y de mi, de ayer y de hoy, de quienes fuimos y de quienes somos, y en ese momento y en ese lugar, solo seremos tú y yo, seremos nosotros dos solos.

Si algún día nos despedimos, no diremos adiós.

domingo, 7 de enero de 2018

MAS QUE UN BESO

  
     Mi querido y fiel diario, abro tus páginas para decirte a ti y solo a ti, como fue ese momento que he de confesar tanto ansiaba, aunque francamente no pensaba que tan pronto podía llegar. Te lo cuento a ti porque se que el secreto me guardarás, se que a nadie se lo contarás.

Estábamos solo nosotros dos, cruzando palabras en voz baja, sonrisas nerviosas y miradas inquietas en compañía de la noche y sus estrellas que mas que ninguna otra noche, nos iluminaban, y la luna era nuestro testigo para quien no nos quiera creer.

Entrelazados de las manos, sin dejar de mirarnos y con todas las ganas del mundo de besarnos en medio de aquél silencio solo roto por el palpitar de nuestros corazones acelerados, nuestras sonrisas casi pegadas sin apartar la mirada el uno del otro, tocándonos con las puntas de los pies, buscándonos la piel. Su boca y la mía buscándose, encontrándose y sin separarse, en medio de caricias que se llenan de calor y piel. Manos que cubren su rostro y el mío, mi piel y su piel mientras se acelera la respiración, tiembla el pulso y las piernas también.

Mis dedos dibujan mariposas que erizan su piel, bajan por su pecho cálido y suave y llenándose de él, contemplando su cálida desnudez, explorados por mi boca hasta encontrar su flor rezumando miel, con mis dedos medio torpes e inquietos paseando y dibujando como si fueran pincel, en sus pétalos ardientes y latentes, llenando mi lengua de su dulce nectar que más la calienta. Mordiscos suyos y míos entre jadeos y gemidos que fluyen como de entre sus piernas el río.

Pálpitos inhalados en el recorrido de su humedad y la mía entre las ganas y la timidez. Intercambio de sonrisas y pupilas que más que las estrellas brillan, manos en la cintura que baila al ritmo de la penetración ardiente de pasión, mis labios que susurran a su cuello cuanto la deseo, deseo tierno y lleno de movimiento lento. Y besos, más besos al compás en el que no la dejo de penetrar, al tiempo que no me deja de tocar y acariciar y en la que me pide más y más sin dejar de gemir y jadear excitándonos cada vez más.

Me dejo llevar, me pierdo y me entrego a su juego cuando ella baja por mi ombligo haciéndome perder los sentidos en el silencio de un os gemidos hasta ahora para mi desconocidos, llegando sus labios hasta dondee quemo a fuego lento, dejando que juegue con su lengua, llevándolo bien adentro. Sonríe y amaga con volver hacerlo, a la vez que de él sale un rocío nada frío.

Buscan sus labios como bailar con mi sexo, acariciándolo lento y en silencio.

Respiración y voracidad sin prisa pero sin parar, queriendo más y más, estremecidos de pasión rozando la perfección cuando sus pechos bailan al ritmo ansioso de mi locura dentro de su caliente flor.

Así fue, querido diario, aquél beso, que más que un beso.