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viernes, 22 de octubre de 2021

BAJO LA CREMALLERA

Te miro y me miras, sonreímos entre amigos, complices de nuestro silencio porque tú y yo sabemos lo guardas para mi bajo la cremallera, no puedes negarmelo. Sabemos que bajo la cremallera llevas ese top de redecilla que tanto me pone, y a ti también. Sabemos que por él están sujetos tus calientes y suaves pechos que tanto ansías que apriete entre mis manos, sabemos que por los agujeros del top asoman tus pezones deseosos de jugar entre mis manos, pero intentas no pensarlo hasta que no estemos solos. A mi me pasa igual. 

Finjo no pensar en ti, intento no centrarme mucho en ti para disimular, aunque por debajo de la cremallera del pantalón, mi verga arde de ganas de quedarse a solas contigo, tiene prisa por jugar entre tus piernas rebosantes de calor; mis labios no ven la hora de juntarse con los tuyos y que mi boca coma la tuya. Necesito una copa que aplaque las ganas que tengo de ti, las ganas que tengo de contar tus pulsaciones cuando ponga mi cara entre tus tetas calientes y que tus pezones erectos, duros como diamantes llenen mi boca. 

Se me pone dura solo de imaginar tu boca entre mis piernas, tus labios cerrados entorno a mi impaciente erección por ti. Guardas bajo la cremallera los tesoros que tanto quiero tomar, el dulce néctar de tu cálida flor que sabes cuanto me gusta saborear. No veo el momento en el que abras tus pétalos a mi, follarte y apretarte entre mis gemidos y los tuyos, quemarme con tu piel desnuda con la mía, tus piernas cerrándose sobre mi para no dejarme escapar, jadear y exigir más, gemir hasta casi gritar.

Y todo por eso que traes bajo la cremallera.

lunes, 18 de octubre de 2021

EL AMOR NO ES PARA TRES, ¿O SI?

Mucho se habla del amor, y de lo mucho que se habla, se dice que el amor es solo cosa de dos, que tres son multitud..., vaya, que el amor no es para tres, ¿o si?. Lo que está claro que es el amor es muy complicado, y yo lo tengo aún más claro, desde esta noche, a la que asisto a la cena que organizan unos amigos en su casa. Bueno, la cena la organizan entre varias parejas que se conocen desde hace mucho tiempo, yo llegué bastante después a sus vidas.

Por un lado de la cena están los anfitriones de la casa, Elsa y Enrique, una pareja que se conoció en la Facultad de Derecho y que lleva 20 años de matrimonio. Si uno les ve, no piensa que lleven tanto tiempo, no parecen tan mayores como para tantos años, pero si, hace mucho que sus caminos se cruzaron, aunque ultimamente se separan más que se cruzan, es como si de repente ya no se entendieran. Todo son malos entendidos y desacuerdos, tanto así que han acordado darse un tiempo por separado y la oportunidad de conocer a otros, aunque yo creo que no es lo que realmente quieren; lo cierto es que cualquiera diría que estan echos el uno para el otro, aunque ellos no parecen verlo. Para mi gran sorpresa, cada uno de ellos ha decidido invitar a ese otro y esa otra que han conocido, toda una escena de película para cualquiera que la vea. Elsa por su parte, ha invitado a Marcos, un periodista y escritor con alma de filántropo y bastante buena percha, algo más alto que Enrique, barba de macho-man y que al lado de Enrique, y sin querer que esto suene mal, parece bastante más empotrador que él. Les veo y seguro de que a Enrique se le riza aún más el pelo de lo que ya lo tiene al ver a ese maromo al lado de la que todavía es su mujer. En lo que a Enrique se refiere, ha invitado a la cena a una vieja amiga que se ha agenciado como su pareja, Carlota, un pivón más joven que Enrique y que Elsa. Carlota es una mujer con mucha personalidad y que se hace notar donde va, ha venido muy arreglada, como si de una modelo se tratara, vestido rojo, muy llamativo que acentua mucho sus pronunciadas curvas, que claramente son operadas. Está claro que no ha escatimado en arreglarse y acerse destacar, algo que ha tenido fácil desde en su divorcio, le sacó todo a su ex. En ese litigio conoció a Enrique, aunque eso fue hace tiempo y entonces no hubo nada entre ellos, a pesar de que Carlota ya le había echado el ojo a él, se la ve que no pierde el tiempo. Entre las amigas de Elsa, es conocida como Lady Silicona. Verles a los cuatro es casi cómico, yo lo siento por Marcos y Carlota que está en medio de ambos. Dos tríos enlazados entre sí.

Por otra parte están María y David, una ex-pareja que se ha reencontrado después de estar mucho tiempo separada y sin verse. David se fue años atrás a recorrer mundo, y ahora ha vuelto para echar raices aquí y asentar la cabeza, y como donde hubo fuego, cenizas quedan, estas han vuelto a arder entre ellos otra vez, el problema  es que esas cenizas ya no son cosa de dos, sino que en ellas hay una tercera persona, Andrés, el en ausencia de David, se ha convertido en el marido de María. Esta es otra situación digna de un libro, y es que con la vuelta de David y el rebrote de las llamas, María está hecha un lío, porque vuelve a sentir aquella vieja atracción por David, pero al mismo tiempo siente que no puede dejar a Andrés, al fin y al cabo ha estado con ella todos estos años, ha sido su compañero de vida y ahora, de un día para otro, no puede dejarle tirado sin más por un viejo amor. A mi particularmente María y David es una pareja que no me pega mucho, María no es especialmente guapa ni que destaque por nada entre otras mujeres, y David parece ser el típico tío que anda con mujeres más jóvenes que María, quizás más tipo Carlota, pero como el amor es ¡tan raro!, pues es capaz de mezclar huevos con naranjas, y ¿quién soy yo para cuestionar quien se junta con quién?, nadie, ¡si yo soy un cuarentón que se está quedando para vestir santos!.

Y para finalizar, tenemos la otra pata de la mesa, la tercera pareja, o mejor dicho el tercer trío, el cuál me tiene totalmente alucinado, sobre todo por parte de él. Os los presento. Él es Héctor, un tipo anodino y del montón, que no sé como llegó a enamorar a dos pivones que no sé que ven en él. Héctor, por un lado está con Sofía, una mujer sencilla pero muy atractiva, es buena gente y da la impresión de ser mujer de un solo hombre: por otro lado Héctor está con Silvia, una mujer de gran presencia, sofisticada, muy urbanita, muy de ciudad, alta y de grandes pechos, sin operar. Silvia, a la que se ve con buen fondo, es de personalidad intensa y acaparadora, como si todo girase en torno a ella. Lo que me flipa de todo esto es como Héctor ha conseguido no enredarse en este trío, ninguna sabe de la otra, y cuando parece que si puede enredarse, consigue salir de los charcos sin mojarse, da igual si el charco en el que se mete es mayor que el anterior, algo que le suele pasar, el tío logra salir de ellos. Héctor es como un crío, un adolescente que, no sé por que, es incapaz de decir la verdad, y sale de cada situación con una mentira aún mayor que la anterior. Es un mamón con suerte.

Y aquí estoy yo, recién llegado a la casa de Enrique y Elsa, viendo el panorama y pensando en la suerte y la tranquilidad que tengo de no estar con nadie, ni en medio de nada, sin líos ni situaciones estrambóticas.

miércoles, 13 de octubre de 2021

RESEÑA DE "DIME QUIEN SOY"

Hace tres meses dije por aquí que tras ver la adaptación televisiva de "Dime quien soy", de Julia Navarro, tenía intención de leer su obra, pues hoy puedo decir que ayer terminé de leerla, y como esperaba, no me defraudó. 

Han sido 516 páginas en PDF de una intensa y apasionante historia. Sé que no es lo mismo que tener el libro, oler sus páginas cada vez que lo abres..., pero se puede leer y disfrutar perfectamente en la pantalla del ordenador, el iPad..., todo es adaptarse a los nuevos tiempos, y buscar ese momento en el que poder disfrutar de la novela. 

Argumento: Guillermo Abi es un periodista al que su tía le encarga investigar la vida de su bisabuela, Amelia Garayoa, una mujer de la que sólo se sabe que lo dejó todo, a su familia, a su marido y a su hijo poco antes de la Guerra Civil. Para sacarla del olvido, Guillermo reconstruirá su historia desde el principio, siguiendo sus pasos por medio mundo y encajando,todas las piezas del inmenso y extraordinario puzzle de su vida. Marcada por el amor y los hombres que pasaron por su vida, desde su marido, Santiago Carranza, el revolucionario francés Pierre Comte con quien huye por amor, hasta el periodista estadounidense Albert James y el médico militar vinculado al nazismo Max von Schumann, por quien sacrifica su vida hasta su vejez y la muerte de este. La historia abarca desde la España republicana hasta la caída del Muro de Berlín, pasando por la Segunda Guerra mundial y los oscuros años de la Guerra fría. Amelia Garayoa, de familia burguesa y acomodada, es una revolucionaria, esposa, amante y espía, que actuará siempre de acuerdo a sus principios, enfrentándose a todo y cometiendo errores que no terminará de pagar nunca.
 
Lo que menos me gustó:
Como no toda la novela podía ser maravillosa y perfecta, podría decir que lo que menos me gustó es que por momentos se enreda mucho en el politiqueo y su vocabulario, siendo esos tramos un tanto grises y pesados. 

Lo que más me gustó: 1.- La vida en sí misma de Amelia Garayoa y cuanto tiene que hacer y padecer por llevar a cabo sus misiones, a la vez que ha de proteger a quienes ama y la rodean, aún siendo compañías que no la traerán paz precisamente. 2.- El final de la novela, totalmente inesperado. Ese tendría que haber sido el final de la adaptación en televisión. 

Sin duda, y aunque no hayas leído antes a Julia Navarro (como yo), Dime quien soy es una novela muy recomendable y que te puede enganchar o reenganchar a la lectura, como a mi tras años sin leer una. 
 
Siguiente parada: La trilogía del Baztan y su precuela.

lunes, 4 de octubre de 2021

EL SOLDADO DE SANTA ROSA

Santa Rosa era un pequeño pueblo colombiano olvidado de la mano de Dios, situado entre Tolima y Meta. El pueblo era tan pequeño que algunos ni lo consideraban pueblo. En él vivían unas cuantas familias que aún permanecían en él, bien porque nacieron allí o bien porque no tenían medios suficientes para abandonarlo, y tampoco querían dejar solos a sus mayores, aquellos que en su día fueron los jóvenes del pueblo y le dieron vida. Esos mayores, aún hoy recuerdan y hablan de aquel soldado americano que en plena guerra contra la mafia y el terrorismo de Pablo Escobar, llegó malherido al pueblo. Le llamaban el soldado de Santa Rosa. 
 
No sabían como había logrado llegar hasta allí en aquella vieja camioneta que seguramente había cogido para huir. Las condiciones en las que lo encontraron eran bastante malas. Para empezar, lo encontraron unos niños jugando a la entrada del pueblo, a lo lejos vieron una vieja camioneta medio caída hacia un lado. En principio no vieron a nadie en ella, pero la curiosidad puede a cualquier niño, estos se acercaron a curiosear. Ya de cerca si pudieron ver al soldado caído sobre su ventana, como si durmiera, sin embargo pudieron ver que estaba bastante manchado de sangre que aún brillaba. Asustados e impresionados por la sangre, corrieron a avisar al primer adulto que se encontraron. En la carrera, vieron a Dón Julían, el viejo farmaceútico del pueblo, quien corrió en busca de sus dos hijos varones para que le ayudasen a averiguar que pasaba. Guiados por los niños llegaron a la camioneta, donde el cuerpo del soldado seguía igual. Marco, el mayor de sus hijos se sentó en el lado del copiloto para saber como se encontraba el soldado, le encontró muy pálido, pareciera que estuviese muerto, pero no, aún tenía pulso, muy débil, pero se dejaba notar. Andrés, el hijo pequeño de Dón Julián, estaba al otro lado, en la puerta del conductor junto a su padre. Este abrió la puerta muy despacio para que Andrés pudiera sujetar el cuerpo para poder sacarlo. Le sacaron y entre los hijos, con mucho esfuerzo le llevaron a la trastienda de la farmacia. Allí, Dón Julián pudo verle más detenidamente, y pudo comprobar que el soldado tenía tres heridas de bala, la peor, una que le había dado en el higado y por la que había perdido mucha sangre. Aunque Dón Julían tenía conocimientos en medicina, no contaba con el material suficiente para poder curarle, por lo que tuvo que llamar al médico, Dón Humberto, quien se demoró un rato en llegar a ver al soldado. Aunque Dón Humberto ya había visto heridas sangrantes de casi todo tipo, no pudo evitar alarmarse al ver estas, pues nunca vio tan de cerca una de bala. Se preguntaba que le había pasado a ese hombre y de donde había salido. Preguntó si le habían visto alguna identificación con su nombre y buscándole vieron en su pecho una especie de etiqueta o placa en la que se leía Reynolds, sería su apellido, sería el soldado Reynolds, quien evidentemente no era de por allá. Seguramente le habría enviado al DEA en su lucha contra Escobar. Tan pronto Dón Humberto le dio los primeros cuidados, le trasladaron como buenamente pudieron al pequeño hospital del pueblo, aunque más que hospital, aquello era una clínica casi improvisada para que sus habitantes no tuvieran que trasladarse al de Villavicencio o Neiva, que eran los más cercanos. 

El soldado Reynolds pasó allí varias semanas hasta que recobró la consciencia. Cuando despertó, estaba desorientado y apenas pudo hablar, aún estaba débil por la sangre perdida y le costó situarse. Apenas hablaba español, aunque más o menos lo entendía, y le costaba pronunciar, pero con el paso de los días se hacía entender. Desde luego tuvo mucha suerte de dar con aquel lugar y con aquella gente tan hospitalaria que con lo poco que tenían, le daban cuanto podían. Reynolds les agradecía tanta atención y cuidados, y a medida que se fue recuperando en las semanas siguientes, les intentabaa devolver todo aquello como buenamente podía, e intentaba ser lo menos problemático posible. Quiso marcharse en un par de ocasiones, pero su estado aún no le permitía irse por su propio pie, y ni tan siquiera conducir, así que casi a regañadientes tuvo que aceptar seguir allí. Reynolds temía que la gente a la que se había enfrentado, le buscase y le encontrase, en aquel pueblo y con aquella gente que nada tenía que ver en todo aquello y a la que no quería implicar. Temor que un tiempo después se acabaría haciendo realidad. 

Aquel fue un episodio en las vidas de aquellos mayores que nunca pudieron olvidar y que recordaban y contaban como esas historias que cuentan los abuelos, con todo detalle y tan fresca que pareciera reciente. Fue la historia de el soldado de Santa Rosa.

 

sábado, 2 de octubre de 2021

SU AMANTE PERFECTA

Al nacer, sus padres la veían como a una dulce e inocente virgen, de ahí su nombre, pero ya siendo mujer, e incluso antes de llegar a serlo, ella sentía dentro que no era tan inocente, y desde luego, ya siendo mujer, era cualquier cosa menos virgen. Perdió su inocencia bastante joven, sin poder ni querer evitarlo, porque siempre sintió una necesidad física de estar en contacto con los demás, y no con abrazos ni carantoñas, su necesidad era sexual, necesitaba besar, necesitaba tocar y que la tocaran.

Tenía una necesidad muy grande de calor y de placer, pero no de darlo, si no de sentirlo, era una necesidad egoísta. Le daba igual si la otra persona, hombre o mujer, sentía placer, tenía que sentirlo ella. Necesitaba sentir unos labios en los suyos, necesitaba sentir otra piel en la suya, que la tocaran y la excitaran. Con el tiempo esa necesidad se acrecentaba más, la hacía sentirse más mujer, más que necesidad era deseo, y cada vez lo deseaba más. Se deseaba a si misma, deseaba tocarse y sentirse, deseaba ese calor sexual que le daba la otra piel, y la suya también. Deseaba sentir sus manos y las de los demás recorriendo su piel desnuda, e incluso bajo la ropa, imaginando sus pezones excitados bajo los dedos que los pellizcaban y jugaban con ellos. Deseaba sentir una lengua humeda en ellos, deseaba que la hicieran gemir de placer, le gustaba sentir su respiración agitada. Ansiaba unos labios y unas manos que recorrieran su cuerpo hasta su entrepierna y le quemaran con ellos el clítoris, de puro placer, deseaba que la devorasen hasta casi hacerla gritar, agitarse y sudar, no podía parar, no quería parar.

Su sexualidad y su promiscuidad eran exageradas, pero no le importaba, e incluso le gustaba, le gustaba ser esa niña traviesa en un muy deseable cuerpo de mujer. Ella sabía que atraía a los demás, su físico no dejaba indiferente a casi nadie, y su personalidad atraía a cuantos rodeaba. Le gustaba sexualizar a la gente, desnudarla y follarsela con la mirada, siempre fue así, con sus compañeros instituto, de la universidad, e incluso en el trabajo. Le gustaba imaginar que a ellos les sacaba su gordo y erecto pene por la bragueta y chuparselo, devorárselo hasta casi dolerles, a más de uno llegó a hacerselo, y le gustaba que la penetrasen, que se la follaran bien profundo, sentir el golpe de sus pelotas con ella, necesitaba que la reventasen con una buena polla ardiente que la quemara, necesitaba sentirla bien dentro incluso después de haberlo hecho, deseaba llenarse por todas partes de ella, era un animal en celo permanentemente; a ellas les miraba el escote y deseaba meter la mano entre sus pechos, besarlas en el cuello por la espalda y acariciar sus ardientes pezones. Le gustaban las chicas de pelo largo, sobre todo las morenas, aunque no hacía ascos a las demás, ya fueran rubias, castañas o incluso pelirrojas, estas últimas le parecían muy exóticas; y le ponían mucho las chicas con el pelo rizado, siempre le pareció muy sexual, ella misma alguna vez iba con el pelo rizado, y en cualquier caso, siempre largo para que estando desnuda, este tocase sus pechos y sus pezones haciéndose excitantes cosquillas en ellos, se gustaba y se deseaba mucho al verse así. Tampoco le importaba la raza, solo le importaba el sexo, su sexo.

Sola en su habitación, gustaba de verse desnuda o medio desnuda ante el espejo, le gustaba jugar consigo misma envuelta en sábanas o a medio vestir, le gustaba tocarse, sentir su propia piel en su pecho, jugar con la punta de su lengua en sus pezones y luego con su saliva sobre ellos; amaba tocarse entre las piernas con las puntas de sus dedos, meterlos en la vagina y empaparlos con el néctar de su flor que luego lamía y saboreaba; regaba sus pequeños pero firmes pechos con él, llenaba sus manos con su redondo culo, y volvía a jugar con los petalos de deliciosa y ardiente flor, retorciéndose de placer sobre si misma. Y no podía parar, cuanto más lo hacía, más quería, más lo deseaba. Y no quería ni deseaba a nadie más, solo asi misma, todo lo hacía por puro placer suyo, para su cuerpo hambriento y sediento de sexo.

Era su amante perfecta.

 

martes, 7 de septiembre de 2021

SEPTIEMBRE


No quiero Septiembre, porque con Septiembre se va el verano que con tantas ganas espero durante todo el año, y se va el sol y el calor que tanto ansío.

No quiero Septiembre porque con Septiembre viene el otoño, los días más frescos, la caída de la hoja así como la de el pelo, colores marrones que borran el verde primavera..., y lo peor, tras el otoño llega el invierno, el frío intenso y las noches más largas, y no quier nada de eso.

No quiero Septiembre, no quiero otoño ni días frescos, no quiero invierno ni frío, no quiero noches más largas.

No quiero Septiembre.

lunes, 19 de julio de 2021

DIME QUIÉN SOY

Hace tiempo vi "Dime Quién Soy", una adaptación de la novela de Julia Navarro para la pequeña pantalla en formato serie. Tal serie me habría gustado que hubiese estado basada en una historia real, porque me encantó la historia de su protagonista, Amelia Garayoa, encarnada por la actriz Irene Escolar. 

¿Y quién es Amelia Garayoa?. Amelia Garayoa es una joven burguesa acomodada en Madrid, que tras casarse y ser madre, abandona todo el lujo que la rodea y a su familia para irse con un revolucionario fránces del que se enamora, para apoyar y extender la revolución por el mundo, viéndose inmersa en una historia de política, intriga, espionaje, amor y traición. Su historia comienza con la Segunda República española, pasando por la Segunda Guerra Mundial, y la Guerra Fría e incluso la caída del muro de Berlín.

El caso es que después de verla, me quedé con la idea de que tenía que leer la novela, y desde hace una semana más o menos me lancé a hacerlo, y la verdad es que ha sido un acierto. Con Dime Quién Soy tuve uno de esos momentos en lo que algo te dice que lo tienes que hacer, que te llama y te engancha, y tarde o temprano lo terminas haciendo, y eso me ocurrió con esta historia. 

Con Dime Quién Soy no solo gano el placer de seguir en sus más de 500 páginas en PDF, la fascinante historia de su protagonista, sino que he recuperado el hábito perdido de leer. Y sí, sé que habría sido mejor leerlo el libro, y tener físicamente sus páginasa entre mis manos, pero de esta manera era más rápido y con este formato no gastamos papel y cuidamos del medio ambiente, que bastante jodido está ya. 

Quizá ahora vuelva a ser ese lector voraz que era antes y que con la llegada de internet, perdí; tal vez con esta lectura le esté diciéndo a Amelia Garayoa "Dime Quien Soy". Tras esta lectura, tengo la intención de leer la Trilogía del Baztán, todo ello después de ver sus películas, aunque no me haga falta verlas y no sean comparables a sus libros, pues habitualmente difieren los unos de los otros, aunque he leído que El Guardián Invisible es bastante fiel a la novela, pues incluso se llegó a rodar en los mismos lugares en los que transcurre la historia del libro. 

No quiero mezclar churras con merinas, solo hacerte partícipe de este momento, pues quien sabe si con ello te anime a descubrir la historia de Amelia Garayoa.

viernes, 25 de junio de 2021

HACE TIEMPO QUE NO TE ESCRIBO

Hace tiempo que no me siento frente a ti para escribirte, hace tiempo que no sabes de mi, y es que llegó un momento en el que sin saber como ni por qué, no sabía que decirte. Quizá no tenía nada que contar y por eso no te dije nada, o simplemente no sabía como, porque como un pájaro voló mi inspiración y me dejó aquí solo. 

A veces sentía que no era el momento de contar nada, o simplemente no tenía qué, o no tenía ganas de hacerlo, como si me faltase el apetito de escribir, que no de tí, de quien a pesar de que no tengas noticias mías, no te olvido. Más bien es todo lo contrario, en esos momentos de vacío era como si aún a pesar de todo estuvieras conmigo y sin escribirte, supieras que me estaba ocurriendo, o donde estaba, y con quien, era como si te lo estuviese contando todo en ese preciso instante, como si te lo mandase el viento, cual whatsapp, y lo recibieras todo al instante.

Sin embargo, y tampoco sé decirte por qué, no es así, hoy me llegaron las palabras que no quise dejar pasar, y por eso mismo, hoy me siento frente a ti. No sé si sea la inspiración que me extrañase y haya vuelto conmigo, si es así espero que sea para quedarse, sino, quien sabe cuando volvamos a vernos y a contarnos historias, quien sabe cuando tenga algo que contar, aunque pensándolo bien, ahora mismo tampoco es que tenga nada nuevo que contar. Tal vez esto lo haya traído el verano, y con el calor, todavía no siento muy veraniego, se me haya calentado la sangre y esta haya vuelto al lugar de donde se fue para poder escribirte. Posiblemente te merezcas más que un simple espacio en blanco lleno de líneas que no cuentan nada, seguro que te mereces más, al menos una llamada, o mejor aún, una quedada de las de antes, una cita sin amor para comer, o para comernos, o al menos tomar algo en la terraza de cualquier café y que con toda probabilidad me cuentes más tú a mi de ti, que yo a ti de mi. Quizá poco importe todo esto y lo más importante sea volvernos a ver, o que menos que volvernos a leer, volver a llenar nuestros espacios de líneas que nos lluevan sin mojarnos, y bajo esa lluvia volver a sentirnos como nos sentíamos antes, y así volver a desearnos y a extrañarnos. Puede que para eso haya servido este tiempo, para echarnos de menos querernos volver a ver o a leernos otra vez. 

De todo esto solo sé una cosa, hace tiempo que no te escribo.

viernes, 7 de mayo de 2021

MAR DE LUCES

De noche me gusta subir al mirador de mi ciudad, me gusta hacerlo en silencio y solo con la compañía de la luna y las estrellas, me gusta caminar entre la gente que está a su bola, con sus cosas y no me ven, es como si la noche me hiciera invisible ante ellos, aunque yo les veo y les oigo. Me gusta sentarme en el parque del mirador, me gusta sentarme en la hierba y contemplar ese barrio y esa ciudad que, a medida que el cielo sobre sus cabezas oscurece, se va tiñendo de luces de colores, luces tintineantes, luces que van de un sitio a otro, luces inmóviles hasta que amanece. 

Me gusta mirar al infinito, mirar sobre sus cabezas y ver como mi ciudad se convierte en un mar de luces. Me gusta ver a esa gente que no me ve, esa gente que no sabe que estoy ahí, lejos, pero estoy, y les veo ir de un lado a otro, les veo salir del trabajo, les veo ir a casa, o quedar para ir a cenar o tomar una copa más tarde, veo a esa gente infiel que clandestinamente se reune para dejar salir sus más turbios deseos y luego fingir que no ha pasado nada. Son como peces nadando de un lugar a otro en ese mar de luces que los enguye sin que se den cuenta. Algunos son como tiburones buscando un pez más pequeño al que comerse, otros son como pulpos, con más manos que brazos, abrazando cuanto encuentran a su lado para atraparlo. Les veo caminar por las calles, les veo en sus coches o asomados a sus ventanas, les veo pecar en sus casas, desnudos en sus camas pensando que la oscuridad de la noche les protege y les hace invisibles, ignorando que no lo son. Son pequeños peces lascivos llenando de vida su mar de luces.

De noche, mi ciudad es un mar de luces sin olas en la superficie, pues estas se encuentran en un fondo en el que tienes que bucear para poder verlas y sentirlas. Mi ciudad es un mar de luces en el que la propia noche hace de marea alta y la cubre, tapando sus pecados hasta que amanece, y es entonces, al amanecer, cuando el cielo se ilumina y la ciudad se apaga, que esa marea baja llevándose ese mar de luces que los protege y deja al descubierto una ciudad más gris, como si de las playas y los océanos desapareciera el agua, dejando a la vista el basurero que son. 

Con el amanecer y la salida del sol, quedo al descubierto y ya no puedo ver esos peces pecadores que ignoran mi presencia. Tendré que esperar a que vuelva a subir la marea de la noche para que el horizonte se convierta nuevamente en un mar de luces.

jueves, 29 de abril de 2021

LA PESADILLA DEL MANIQUÍ

Se quedó en silencio, con los ojos cerrados, se durmió y soñó que su calle estaba casi vacía, a poca gente se veía caminar por ella, y apenas un par de personas hablando sin escuchar que decían. Soñó que se paraba enfrente de un escaparate que lucía una colección de maniquíes con ropas muy coloridas y llamativas, eran maniquíes calvos, sin pelo, simplemente el monigote plástico con las ropas que pretendían vender. Keyla sentía como si las estatuas la mirasen fijamente, y hablasen de ella, aunque no adivinaba que podrían estar diciendo. Se estremeció, se notó tan fría como el mismo cristal del escaparate. El cristal empezó a agrietarse, eran los maniquíes que con los puños querían romper el cristal y saltar sobre Keyla. Con una sonrisa macabra y una voz metalica la llamaban por su nombre.

-¡ Keyla, Keyla, Keyla, Keyla..!. Su nombre ahogaba su voz, quería pero no era capaz de gritar, y tampoco podía huir. Los maniquíes la rodeaban y la sujetaban para que no pudiera escapar. Hicieron de ella un maniquí más. De pronto se vio más delgada, más estilizada y alta, excesivamente alta, sus piernas eran largas y esbeltas, ¡pero eran de plástico!, toda ella era de plástico y no tenía pelo. Era un maniquí más en el escaparate. Todo era oscuridad, salvo por las luces encendidas de la vidriera adonde la llevaban. De pronto, y casi sin saber como ni qué había pasado, era a ella a quien todos miraban; bueno a ella no, a su ropa, Keyla era solo un trozo de plástico con forma humana detrás de un cristal. Quiso huir, quiso salir corriendo de ese escaparate. Se sentía como si los otros maniquies la sujetasen y no la dejasen escapar. Sentía que no podía respirar, sentía que ya no tenía corazón que latiese dentro de ella. El resto de compañeros de escaparate la sonreían como diciendo que estuviera tranquila, que no pasaba nada. Vestida de mujer a ratos, y de hombre en otros, sin saber cuando ocurría cada cosa, parecía no tener género. De un momento a otro su ropa pasaba de lo femenino a lo masculino, bajo la tenue luz que llegaba de la vidriera, iluminandola como estrella de cine. Se sentía fría y rigida, no se podía mover, ni siquiera parpadear, pero se sentía sudorosa y agobiada. Era la pesadilla de la que no podía escapar, solo quería despertar. 

Escuchó un despertador, y un rayo de sol traspasaba el cristal, cegándola, parecía amanecer, y despertó en su cama, liberándose de la pesadilla, liberándose del maniquí que la tenía atrapada en el escaparate de la tienda de ropa.

viernes, 23 de abril de 2021

23 DE ABRIL: EL DÍA DEL LIBRO

Querida lectora, estimado lector, como bien sabes, hoy, 23 de Abril, es Sant Jordi, o San Jorge, y hoy, es el día del libro, día en el que se regala una rosa y un libro. La rosa, se puede decir que es un regalo elegante, es un regalo que toca el corazón, y el libro, un buen libro, es un regalo para toda la vida, un regalo que llega al alma. Por ello, hoy te quiero regalar unas poca líneas que te toquen el corazón y te lleguen al alma: 

"Tómame y ábreme, ábreme y léeme. Haz tuyas cada una de mis páginas, devora cada una de mis líneas escritas solo para ti. Protagoniza cada uno de mis capítulos, y haz de tu vida, una aventura conmigo, y cuando lo hagas, déjame ser el libro de tu vida, déjame abrirte de páginas y acariciar cada una de tus líneas, déjame besar tus palabras y excitarlas con mis dedos, déjame sentirlas y vivírlas como si fueran mías, déjame volver a ellas, y leerte hasta el final para poder vivir contigo tus aventuras y tus dramas, déjame leer tus fantasías y tus historias de amor, déjame compartir contigo tus noches rómanticas cuando te regalen un libro y una flor."


Feliz día del libro, mi querida lectora. Feliz día del libro, mi estimado lector.

M.A. Merino. 

jueves, 15 de abril de 2021

PACIENTE X: EL GEN CRUZADO

Éramos un laboratorio no muy grande, más bien se podía decir que estábamos en familia, y con unos medios muy limitados, casi precarios si los comparamos con los grandes laboratorios multinacionales, mi pequeño equipo y yo, que constaba de apenas media docena de profesionales, un poco locos, logramos en una fría noche de invierno, lo que hasta entonces se consideraba un sueño científico, o casi una quimera, algo que para muchos de nuestros colegas se lograría, o no, en no menos unas decenas de años. La unión de genes humanos y, por increible que parezca, un ser de otro planeta, un gen cruzado que había dado como resultado un pequeño ser con vida al que de inicio, y sin rompernos mucho la sesera, habíamos llamado PACIENTE X. Lo que buscábamos con este experimento era crear un ser con apariencia y expresiones humanas, con la inteligencia, que siempre se presupone más avanzada que la nuestra, de otro planeta. Y todo de manera natural, sin artificios.

- El PACIENTE X parece ser apto doctor, las constantes son estables -. – Me dijo Elisa, una de mis mejores asistentes, con una emoción que no podía ocultar, con todo el esfuerzo que puso en ser profesional en su afirmación.

- –No nos confiemos, aun no sabemos las reacciones que puede tener, y si sobrevivirá -, – resoplé cruzando los dedos, y aunque parezca extraño, pidiendo a Dios que fuera fuerte y aguantase. Tantos años de trabajo… y finalmente parecía que lo habiamos logrado….

- –Deberíamos avisar de esto a toda la comunidad, la unión parece ser viable... ¡Por esto nos darán el Nobel! -.

- –Tranquilo Javier, lo mejor es esperar unas semanas para comprobar si hay reacciones en el paciente, si vemos que todo va bien, os podréis considerar ricos -. – La satisfacción era clara en las caras de todos, ni siquiera yo en mi intento por parecer serio, consiguí reprimir una sonrisa, aunque ésta apenas fue perceptible. No quería que la euforía se descontrolase en el equipo, el éxito aún era pequeño, no teníamos todas las cartas a nuestro favor. 

–Lo que era seguro es que esto no le sentaría nada bien a ese tal Gideon-Hung, un cientifico de Chicago con ascendencia coreana, obsesionado con el cruce de genes, que había experimentado muchas veces con el cruce de razas y crear una nueva. Nosotros habíamos ido más lejos que él, cruzandonos con un ser de otro planeta,  algo que evidentemente no vería con buenos ojos si se llegase a enterar. Y no se enteraría hasta estar seguros de que el experimento era un éxito rotundo, sin posibilidad de fallo. 

–Gideon-Hung era un tipo de fuertes convicciones, que en el fondo despreciaba a buena parte de la comunidad cientifica por no considerar que estuviera a su altura, y a España la veía como un país menos en el campo cientifico. 

Los meses pasaron muy despacio, o a nosotros nos parecían interminables, todos mirabamos con lupa el desarrollo del feto, todo iba bien, y si seguía así, pronto podríamos anunciar nuestro logro a toda la comunidad cientifica, lo anunciaríamos a todo el mundo, aunque el anuncio teníamos que planearlo bien, pues contar algo así al mundo, supondría muchas preguntas que tendríamos que responder, muchas explicaciones que dar a mucha gente y en muchas partes, muchas instituciones requerirían nuestra presencia, y probablemente no para darno la enhorabuena sin más. Ni siquiera teníamos nombre para nuestro pequeño ser de laboratorio, todos le llamabamos PACIENTE X.


jueves, 8 de abril de 2021

LUNA AZUL

Como una sombra me metí entre sus sábanas, en silencio para no despertarla; y la abracé sobre mi pecho, suave pero con firmeza, rodeándola con mis brazos como una serpiente rodea a su presa y se cierra sobre ella para no dejarla escapar. Sentí el calor de su piel desnuda, y supongo que en sueños ella notó el mío, porque se acomodó en mi pecho y siguió durmiendo, soñando quien sabe qué.

El abrazo con el que la tenía atrapada sobre mi, era un abrazo firme y suave a la vez, un abrazo con todo mi ser. Y en el abrazo, silenciosamente se despertó, y me miró, me miró y me sonrió sin decir nada, y sin decir nada se apretó más a mi, y era ella quien, con su cuerpo desnudo no me dejaba escapar, era ella la serpiente que me envolvía, y yo era su presa. Me besó.

Su boca sabía a mar, a mar y a estrellas, a las estrellas de la noche, quizá estuviera soñando con ellas. Sus ojos, a la luz de la luna que entraba por la ventana, se veían azules como el agua. Se veían profundos y penetrantes como el cielo y océano, inundándome con su mirada, como cataratas que se desbordan bajo una tormenta perfecta, dejándolo todo bajo el agua.

Así era aquella luna azul que me atrapó entre las sábanas, mi luna azul.

Me besó en silencio, y me acarició con sus labios suaves como la seda, y me arropó con el calor de su cuerpo desnudo, me embriagó con el sabor su néctar. Quería más de ese nectar que me regalaba sin pedir nada a cambio. Me susurró y me cantó al oido, me hechizó y me atrapó bajo la atenta mirada de la luna azul que no nos quitaba ojo desde la ventana, me pintó un cuadro de saliva en el pecho, y lo pintó en su piel, éramos dos lienzos en blanco pintando nuestra obra maestra...

Hizo todo cuanto quiso conmigo. Y yo la dejé; me dejé llevar por el poder y la fuerza la luna azul, que hizo conmigo cuanto quiso, sin poner la menor resistencia.

 

jueves, 1 de abril de 2021

TU BOCA SABE A MENTA

Llegas a mi despacho sin avisar, ni siquiera una llamada, nada, y tras golpear suavemente con los nudillos en la puerta, sin esperar a que te hiciera pasar, ni siquiera a preguntar quien es, nada. 
 
- Pero, ¿qué haces aquí? -, mascullo sorprendido al verte, no te esperaba.

No respondes, no dices nada, solo me miras con sonrisa pícara y cara de deseo malicioso, cerrando la puerta a tu espalda, dirigíendote silenciosamente a mi mesa, todo, sin dejar de mirarme fijamente a los ojos y moviendo tus caderas a cada paso de la forma más provocadora… que sabes y que me pone a mil. Llegas mi lado, quedándote tan cerca de mi que debes de notar el calor que sudan mis poros, y me miras con cara de "de aquí no te escapas". Giras el sillón colocándome frente a tí, cara a cara, quieres que te mire, así, de frente y sin perder detalle, y sin poder ni querer evitarlo, veo como lentamente te desabrochabas los botones del largo abrigo que traes y que te tapa más allá de las rodillas, le dejas caer al suelo tras de tí, sin importarte nada, y ahi estás, quieta frente a mi, sin dejar de mirarnos, y sin apartar tu mirada lasciva, completamente desnuda ante mi atónita y estupida mirada. 

- ¡Cielo!, ¿qué haces? -, balbuceo estupidamente. ¿Pues que ibas a hacer ahí, frente a mi, completamente desnuda?.

Silencio, tu silencio me pone un poco nervioso, el resto de mi estado alterado viene provocado por tu completa desnudez. No respondes, solo te pasas la lengua por los labios provocadoramente pintados para el deseo y el pecado, humedeciéndolos.… Llevas mis manos a tus caderas, comenzando a moverte sensualmente y haciéndo que me excite aun más, aumentando mi calor y mi respiración. - ¡Cariño…! – te digo con falsas ganas de que te detengas - ¡Puede entrar alguien…!.

Otra vez el silencio, me tienes en tus manos, y mis manos en tus caderas que no dejan de moverse, haces conmigo lo que quieres, y lo sabes. Echas mano del tarro de caramelos que hay sobre la mesa y elijo uno, es de menta, menta extra-fuerte…, de los que pican. Lo abres y lo te metes en la boca, lo chupas con cara de pícara y niña traviesa mientras me sonríes, acercas tu  cara a la mía, agarrándote de los brazos del sillón, noto tu aliento a mente, y me besas. Lo haces suave y apasionadamente a la vez, y con todo el descaro y picardía que traes contigo... completamente desnuda sin importarte que alguien pueda entrar y sorprendernos. Enseguida noto el frescor de tu boca, y… el picante de tu lengua en la mía. Tu boca sabe a menta. No sé de qué va todo aquello, pero tampoco importa, me dejo llevar, quiero más. Sonríes, pasando tu cuerpo desnudo sobre el mío trajeado,… te arrodillas entre mis piernas. Estás juguetona, y juegas conmigo, un juego picante y peligroso por el lugar en el que has elegido jugar, pero no importa, ni siquiera puedo pensar, solo dejarme llevar por ti. ¡Estás loca!, pienso y sonrío, y yo también debo de estar loco por seguirte el juego.

Con tu sabor a menta en mi boca, sonrío mientrás juegas y haces conmigo lo que quieres, todo esto es una locura, y lo más loco es que no me importa, no quiero que termine este juego. - ¡Dios!… - es lo único que alcanzo a decir en el momento en que me das un breve respiro.

Me conoces bien, sabías que ese juego tan loco me gustaría. Tu boca y tus manos siguen jugando conmigo, un juego de deseo y pecado por el que me tendré que confesar, un juego loco e intenso al que le pusiste picante con ese caramelo de menta que despertó mis más inconfesables deseos en mi boca, y millones de sensaciones por todo mi cuerpo que tiembla entre tus manos, en tu boca y entre tus piernas, tiembla como una hoja, irradiando calor y sudor, llenando el silencio con tu respiración y la mía.

Mezcla de frescor salvaje de la menta, en tu boca y la mía que provocan sensaciones y momentos que se apaga dulcemente en tu garganta, en una mezcla de sabores que nunca antes habías contado y que sabes que ¡me encantan!

Me levanto y casi como sin esfuerzo, como un rayo, te siento sobre la mesa del despacho, apartando papeles y carpetas a no sé donde, ni siquiera sé cuales son. Con tu acostumbrado silencio, me besas. Tu boca y tu lengua me roban el sabor a menta. Te tomo y hago que toda tú sepas y huelas a menta, llevándote a la misma locura a la que me has llevado a mi desde que entraste por la puerta. Pronto notas ese sabor a menta, que como a mi, te excita, te dejas llevar por él, y el silencio del deseo se apaga en tu boca, agitándote, con respiración estremecida… sintiendo como un intenso placer te invade y te llena, tu boca sabe a menta.



jueves, 25 de marzo de 2021

SÉ QUIEN ERES

Salgo de la ducha casi como Dios me trajo al mundo, apenas tapado por una toalla, no necesito nada más, con la temperatura de estos días no tengo frío después de cada ducha, y con una camiseta y poca más estoy bien. Levanto la tapa del ordenador que dejé cargando sobre la cama, meto la contraseña, moviendo los dedos con fluidez sobre el teclado. Abro la ventana de mi correo electrónico, y esta muestra una clave y la demanda de un servicio, se trata de ti que vulevs a reclamar mi compañía y de paso sexo desenfrenado.

Sonrío, sabía que volverías a escribir, sabía que te habías quedado con ganas de más después de la primera sesión, querías más de lo uno y de lo otro, habías hecho realidad tu "fantasysex", o ese era tu sueño y no querías despertar. Aún no sé por que me elegiste a mi, de entre todos los que tenías, no sé que viste en mi, ni por que quieres que vuelva, pero aquí estás, o ahí, al otro lado del ordenador, pidiéndome otra cita. Y no sé por que ligas por internet, pudiéndo salir a tomar una copa y quien sabe que venga después. Eres guapa, simpática, extrovertida y sexy, bien podrías salir a conocer gente, o simplemente a cazar un polvo de una noche, y sin embargo estás aquí, eligiéndome a mi otra vez. 

Sé quien eres, te abriste mucho a mi la primera vez, y no solo físicamente. No sé si es porque de manera natural eres así, o es que cuando llegué y para romper el hielo del miedo a lo desconocido ya estabas un poco bebida, o simplemente, y sin yo proponermelo, te di confianza. Algo de todo eso debió de haber si hoy vuelves a mi y me quieres ver, o soy ese clavo que saca otro clavo. Lo sabré cuando llegue, por que iré, yo también me quedé con ganas de más, con ganas de lo bueno, porque lo bueno pasa rápido, demasiado rápido tal vez. Y espero que en esta ocasión, los dos, ahora que nos conocemos, podamos disfrutar más el uno del otro.

Me preparo adecuadamente para verte, después de nuestra primera vez en la no nos fue nada mal, esta tiene que ser igual o mejor que la anterior, sé que esta noche la disfrutaremos más, porque ya nos hemos visto y ya nos conocemos, al menos yo a ti si, sé quien eres. Hoy quiero despertar en ti tu fiera interior en lugar de esa gata mansa que demandaba mi compañía, hoy quiero que esa pasión que esconde tu piel te salga por los poros, y penetre en los míos, quiero que apenas nos guardemos algo para la próxima vez, porque imagino y casi deseo que haya una tercera vez, porque dicen que no hay dos sin tres. 

Todos tenemos un lado oculto en nuestra luna, y quizá, este sea el tuyo, el de solicitar la compañía de un desconocido, para engancharle a ti, y volverle a ver. Quizá, este sea mi lado oculto de la luna, la mía, ese lado en el que alguien, desconocido, quiere algo de mi, quiere que la acompañe y lo que surja, sin hacer muchos planes, o no, y tal vez lo tenga todo controlado. Tú eres de las primeras, de las que no hace planes y se deja llevar por el momento, y si te gusta, como nuestra primera vez, entonces, como hoy, quieras más, tal vez quieras repetir. O puede que yo sea ese "no tengo mejor plan", y después de que te haya fallado todo lo anterior, después de que se te haya caído tu mejor plan, hayas pensado en mi y sea tu premio de consolación, de cualquier manera, sé quien eres. Y no me importa si soy esto último, no me importa si soy el último de tus planes, si tengo que consolarte, te consolaré, y te haré olvidar todo lo anterior, te haré olvidar esa tarde que tenías planeada, y esa noche que ibas a pasar con quien fuere, da igual si la ibas a pasar con otro, esta noche será conmigo.

Sé lo que te gusta, y por eso no te llevo flores, ni te llevo vino, tampoco te llevo una caja de bombones, porque todo eso te parece demasiado cursi. Tampoco llevo demasiada ropa puesta, sé que cuando nos acaramelemos, no querrás que algo así te corte el rollo y nos arruine nuestra segunda vez, yo tampoco lo quiero, lo sé. Y tú tampoco llevarás demasiado, aunque no vayas demasiado corta, irás con lo justo para provocar y hacerte desear como te gusta que te deseen, desnudándote con la mirada. Iré con tiempo y seré puntual, porque no te gusta esperar, ni dejaré que me esperes, al menos no tanto como para que al final no quieras verme, y si me hago esperar, será solo lo necesario como para que ansies que llegue ya, ni un minuto màs. Todo esto lo sé, porque sé quien eres.

jueves, 18 de marzo de 2021

DESPERTAR EN OTRO TIEMPO


Lo primero que vi al despertar de la criogenización fueron las caras envejecidas de los doctores que me congelaron hasta dar con la cura de aquella enfermedad rara y desconocida, una enfermedad sin nombre que me consumía por dentro, dejándome sin fuerza y provocándome pequeños fallos multiorgánicos, difíciles de controlar. ¿Cuánto tiempo había permanecido en ese estado?, no les recordaba así de viejos, y no es que tuvieran aspecto de jubilarse, pero claramente se veían más mayores de lo que les recordaba. Algunos ya echaban canas y alguna arruguilla, y tenían la cara más regordeta, propia de haber cumplido unos cuantos años desde la última vez que los vi, aunque me costó verles bien, pues al despertar lo veía todo borroso y francamente, en un principio ni siquiera sabía donde estaba, era como despertar de una borrachera. Lo primero que sintí fueron las típicas náuseas, el dolor de cabeza y la debilidad física, probablemente de haber estado tanto tiempo inmovil, y lo primero que hice en cuanto pude andar, más o menos fue vomitar en una pila cercana, era como estar de resaca.

- ¿Qué hora es?, pregunté. - ¿Y qué día?. Eran más de las 12 del mediodia, pero eso no era lo importante, ni siquiera el día en el que nos encontrabamos, 18 de Enero, lo importante era el año. Era el año 2040, habían pasado casi ¡20 años! desde la congelación, por eso los médicos se veían más viejos, alguno ya sería cincuentón. Había perdido casi 20 años de mi vida, o quizá simplemente quedaron congelados para no perder la vida, eran casi dos décadasapartado del mundo, de la familia y amigos. Me bebí de un trago el zumo de naranja que siempre daban a los descriogenizados, un zumo nada currado, de cartón o bote, daba igual, tenían el mismo sabor a químico que cualquier medicina que me podían dar, me vestí con el pijama de la clínica. Me dieron malas noticias, muertes de familiares y conocidos, algo normal si tenía en cuenta el tiempo que había permanecido en ese estado, la vida continuó sin mi todo ese tiempo. 

La clínica contaba con varias secciones y departamentos de invesitgación repartidos en los 4 bloques de planta baja y 3 torres bastante imponentes. En todos ellos había especialistas de todo tipo y todos los lugares del mundo. Todo ello pertenecía a un proyecto experimental del gobierno sobre enfermedades raras y pandemias. Entre esos proyectos, estaba yo, un proyecto bajo invesitgación durante casi 20 años, y que ahora, si me habían despertado, parecía haber encontrado una posible cura. Imagino que no sería el único individuo en esas lides, aunque allí, de momento, no conocía a nadie más.

Aunque tenían mi nombre en mi historial, hablando entre ellos se referían a mi como el paciente número 03-21, un paciente o cliente que más bien parecía un habitante empadronado en aquel lugar. Las enfermeras me hablaban como si me conocieran de toda la vida, bueno, la verdad es que casi se podía considerar así, dadas las circunstancias. Los celadores habían oído hablar mucho de mi, como de algo había de que hablar y yo llevaba tanto tiempo en aquel lugar, en más de una ocasión había sido tema de conversación. Ellos estaban muy habituados a mi, pero yo me sentía un raro en ese sitio desconocido y entre extraños.

Una vez que estuve aceptablemente espabilado y centrado, me llevaron por un frío y pálido pasillo, sentado en una silla de ruedas, a una sala bastante grande que parecía separada por sectores. Por un lado parecía ser una consulta en la que de hecho me esperaban un par de médicos, por otros lados, parecía una sala de pruebas o curas, donde en cada lugar, me esperaban para hacerme algo. Al entrar en la sala, que no era más cálida que el pasillo, me dejaron en lo que parecía ser la consulta, frente a los médicos que parecían leer mi historial y chismorrear sobre él, me miraron y uno de ellos se dirigió a mi, preguntandome que tal estaba. ¿Cómo podía estar?, - raro, no sé muy bien que está pasando,- respondí.- Lo que pasa es que hemos encontrado un posible cura para ti, un tratamiento que podría funcionar -. Al rato me encontraba en una mesa camilla, enganchado a una máquina por vía intravenosa que me sacaba la sangre, la limpiaba y volvía a mis venas, tras esa parte que duraba un buen rato, por la misma vía me metían una especie de suero que se supone que mataría al bicho que me consumía por dentro. No sé si era cosa mía pero con ese liquido en mis venas me parecía notar un sabor extraño en la boca, un sabor entre dulce y ácido, a saber que mejunje me estaban metiendo casi literalmente entre pecho y espalda.

El tratamiento estaba en fase experimental aquí, en Suiza parecía haber funcionado o al menos haber dado ya buenos resultados en casos similares o parecidos al mío, así que tras varios ensayos, decidieron probar conmigo como si fuera un ratón. Bueno, no tenía nada que perder y si mucho que ganar, ¿no?. Me dejé hacer y llevar como un muñeco en sus manos, durante semanas, y funcionase o no, yo me sentía mejor, eso creía, y durante el tratamiento me ponía, más o menos al día de como estaba el mundo, ese nuevo mundo para mi, era todo tan raro que casi me sentía en una película futurista, tanto que a veces me parecía irreal. Parecía un extraterrestre venido de otro planeta, y en cierto modo lo era, me había dormido en un mundo diferente al que desperté. Al menos, con el tiempo, no me sentía un extraño allí, ni entre la gente a la que fui conociendo y casi intimando. Todo era raro, casi de fantasía, digno de un libro de ciencia ficción, fue como despertar en otro tiempo.

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domingo, 14 de marzo de 2021

UN DIA GRIS PLOMIZO

El día era gris plomizo y algo frío, de su boca salía aquel vapor producido por el intenso frío que hacía ahí fuera y que apenas llegaba a los cinco grados, aunque la sensación era de bastante menos. Las calles que debía recorrer hasta llegar a su casa aún hacían parecer ese cielo, aún más frío y gris. Estas eran estrechas, con unas aceras aún más estrechas y ridículas por las que apenas si podía caminar una persona sin salirse de ellas, con unos edificios de más de siete pisos que se imponían en el espacio, algunos con mas de cien años sobre sus cimientos, y de los cuales, sobresalían aproximadamente un  metro de la fachada, unos pequeños balcones con barandillas de hierro carcomidas por el oxido y un suelo nada fiable. Todo ese conjunto viejo, contribuía, a que no entrará apenas un resquicio de luz en sus calles, aunque en el cielo luciese un sol radiante. No era ese el caso, ese día el sol decidió tomarse un descanso y no regalarle ni uno solo de sus rayos que aliviasen aunque solo fuese un poco, tan gélido día. Solo dos farolas, con aquelllas pantallas que debían aumentar la luminosidad de las lamparas, harto desgastadas, iluminaban en parte algunas zonas, mientras que en otras contribuían a alargar las sombras dándoles un aspecto fantasmagórico a sus calles.

El día no había sido muy bueno, aunque la rutina de su trabajo casi nunca le permitía que lo fuese. A pesar de ello intentaba poner buena cara a todo y a todos, procuraba no quejarse, al menos no abiertamente, al fin y al cabo todos en su trabajo pasaban por la misma rutina infumable casi cada día, todos estaban en el mismo entorno gris y cargado de todo lo negativo que pudiera haber, y por eso, que llegase la hora de salir y poder respirar un poco de aire, aunque no fuese puro, era todo un alivio para cualquiera de ellos, y agradecían al menos un rayo de sol les diese en los ojos, después de tanta oscuridad y luz artificial. Aquel no era el mejor día para eso, y se tuvo que conformar con poder respirar el aire que enfríaba sus fosas nasales, aún así no protestaba ni para sí mismo, agradecíaa poder respirar un aire diferente, estar en otro ambiente y escuchar el ruido de la calle, los coches que iban y venían con las mismas ganas que él de llegar a su casa, o al menos eso suponía. Agradecía escuchar a la chavalería que salía un rato a jugar y respirar después de las clases, disfrutaba viendo a la gente que se daba un respiro tomando un café en las terrazas y en los bares, aunque le ignorasen y siguieran hablando de sus cosas. Veía como algunos comercios y negocios echaban el cierre o daban las últimas pinceladas a su día de trabajo antes de salir, todo lo hacía en un recorrido que hacía sin prisa, caminando tomando con gusto cada sorbo de cuanto le rodeaba. Casi se olvidaba del resto del día que había tenido, y eso le relajaba lo suficiente para sentirse moderadamente descansado. 

Saludaba y sonreía a cuanto conocido se encontraba, con alguno charlaba un rato, y evitando hablar sobre él y su día gris, preguntaba - ¿como te va?,  o decía, - a ver si un día tomamos un café. Aquello a veces le permitía hablar de otros temas y casi no hablar de sí mismo y sus cosas, y no lo hacía porque le molestase hablar de él, lo hacía por no contagiar a los demás de la nube gris que a veces le acompañaba suspendida sobre su cabeza, y si lo hacía, no daba muchos detalles, o al menos procuraba no hacerlo, aunque a veces, y sin pretenderlo, la perspectiva de otra persona, la visión que tenían otros desde fuera sobre esto o aquello, le venía bien para ver las cosas con más claridad, a veces era ese rayo de sol que tanto buscaba y que ese día no tenía. Seguía su camino y en lo que lo recorría, pensaba esas cosas que se encontraba yendo a casa, en lo que le contaban y se distraía con eso, apaciguaba su espiritu y en ocasiones casia le hacían sonreír. Con todo ello parecía liberarse de una carga o de un peso, era como quitarse una mochila o un pesado abrigo, y casi sentía llegar más ligero a su casa y descansar mejor. 

Ya en su casa, se relajaba, se olvidaba de cuanto pasaba en el exterior y se entregaba a disfrutar de una buena y apacible cena, antes de relajarse en su viejo pero calentito butacón donde a veces se quedaba dormido con la televisión puesta. Podía despertarse a media noche, pero no le importaba, aún era de noche, no tenía que ir a trabajar, todavía no, y por ello se sentía en paz, se iba a la cama y en cuanto allí entraba de nuevo en calor, se dormía profundamente, se entregaba a sus sueños como un niño, y dejaba atrás un día gris, casi gris oscuro.

jueves, 4 de marzo de 2021

LA HABITACIÓN Nº 9

En la habitación nº 9 del hotel, habitaba desde hacía un par de noches una misteriosa y desconocida mujer que sin casi haberse dejado ver ante los demás clientes y personal del mismo, no había pasado inadvertida para nadie. Mientras Oscar, camarero del restaurante del hotel, le subía un café a la habitación, pensaba en ella y en los comentarios que le había escuchado a sus compañeros. Comentaban que "la dama", como la habían apodado, era rara, decían que estaba loca, casi les daba miedo. Decían que rara vez salía de la habitación, apenas se dejaba ver en la barra del bar, o saliendo del hotel para ir a alguna parte que nadie sabía. 

Algunos clientes de habitaciones contiguas, decían que de su habitación salían ruidos extraños, que oían voces que no eran la suya, decían que incluso escuchaban conversaciones y discusiones, peleas de pareja. Pero ninguno se quejó al hotel por todo ello, unos porque sencillamente no les molestaba, e incluso casi les parecía divertido, le entretenía; los otros no se quejaban porque, pensando que no estaba muy en sus cabales, les daba miedo lo que la dama, les pudiera hacer.

Oscar salió del ascensor con el café que dejaba olor a tostado allá por donde pasaba, avanzó por el pasillo en el que apenas se veía a alguna persona que bajaba ya a última hora a desayunar. Llegó a la puerta de la habitación número 9, se paró delante de ella y respiró. No podía evitar cierta tensión por los comentarios que había oido de la dama, no sabía que se encontraría al abrir la puerta. Se decía a sí mismo que sería lo más amable posible con ella y a su vez, lo más breve que esta le dejase ser, y saldría de la habitación lo más rapida y silenciosamente que pudiera, no la quería alterar más de lo que pudiera estar. Llamó con los nudillos, golpeando suavemente la puerta dos o tres veces, una voz ligeramente aguda pero firme y que se dejaba oir bien, preguntó -¿quién es?, Oscar respondió que era el servicio de habitaciones, intentando mostrar la misma firmeza que había escuchado al otro lado de la puerta. Inmediatamente la dama abrió y se apartó para dejarle pasar. Oscar entró saludando lo más amablemente que supo y siendo lo más servicial posible, todo ello sin perder mucho detalle de cuanto veía. La dama le impresionó, era más joven de lo que se había imaginado, y guapa, tanto que pensó que estaba buena. 

La misteriosa mujer de la que tanto hablaban, era más bien alta, buena figura, de buen porte y elegante pero sencilla, tenía buena presencia, o más bien, mucha presencia, no pasaba desapercibida. Era de pelo negro, muy negro, y labios gruesos pintados de rojo intenso que destacaban mucho en su blanca piel. Estaba descalza, con unos zapatos tan rojos como sus labios, al pie de su cama. Sonreía educadamente aunque parecía notarsele que deseaba estar sola, por lo que Oscar le dejó el café en el mueble de la televisión, donde había un ordenador portátil medio cerrado pero del que se veía perfectamente que estaba encendido, aunque no pudo ver que era lo que hacía o véía, en la cama había folios sueltos en los que no quiso fijarse para dejar notar su curiosidad por todo; también había lo que parecía ser un cuchillo de pega, como salido de una novela de suspense, y frascos pequeños que parecían querer simular veneno. No tenía claro si aquella mujer estaba loca, o si podía ser una actriz que él desconociera y que estuviese preparando un papel; también podía tratarse de una escritora concienzuda y que estuviera escribiendo con todo lujo de detalle su próxima novela policiaca, realmente en aquella habitación todo era muy raro, más de lo que la gente llegase a comentar. Sin ninguna duda ya tenía una anécdota que comentar. Salió con una sonrisa y un "buenos días" de la habitación, no sin antes echarle un último vistazo a la dama a la que de buena gana no quitaría ojo. Cerró la puerta suavemente, y se fue sin saber si esa mujer estaba tan loca como todos decían o estaba en sus cabales.

Oscar se metió en el ascensor y antes de que se cerrasen las puertas, echó un último y rápido vistazo a la puerta de la habitación nº 9, y resopló quitándose la tensión  y un gran peso de encima. Sabía que al volver a su puesto de trabajo, los compañeros, como pirañas, le preguntarían por ella, por como era, y la verdad es que no sabía muy bien que responder. Era evidente que no se podía juzgar a nadie con un vistazo y un momento tan breve como el que él había tenido con ella, y francamente le tenía confundido. No sabía que pensar de la dama de la habitación nº 9. 

jueves, 25 de febrero de 2021

ANATOMÍA DE UN VAMPIRO NOVATO

Me llamo Ángel y soy vampiro, bueno... soy vampiro desde hace poco tiempo. Ser vampiro no es como en las películas, no tenemos colmillos, tenemos incisivos muy alargados nutridos por sangre que llega de las encías, asqueroso, ¿verdad?, nos quemamos pero no ardemos al sol como si esto fuera una película de Blade, sobre la inmortalidad las películas si que han acertado. Sobrevivímos al tiempo, siendo esa parte de la historia de la humanidad que ni se cuenta ni se estudia.

Para que entendáis como es un vampiro, os diré que un vampiro tiene en su sangre una bacteria que se desplaza por el torrente sanguíneo de cuerpo infectado, donde arrastra y consumen hematíes. Los glóbulos rojos que no son consumidos se reparten en los tejidos, lo que permite que nuestro cuerpo mantenga un metabolismo limitado. Tras la infección, la víctima queda en coma y no recupera una apariencia de vida hasta que el microorganismo se ha reptroducido lo bastante como para inundar sus venas y reactivar sus músculos. Según la leyenda, los vampiros poseemos una fuerza sobrehumana y somos extraordinariamente ágiles. Se nos suele representar armados con colmillos retráctiles y uñas desmesuradamente largas, falso, yo al menos me hago la pedicura. Además, somos invulnerables a la mayoría de las armas. No comemos, de hecho, somos incapaces de ingerir alimentos, lo cual me jodió bastante porque como humano, era de buen comer, solo bebemos sangre, aunque como humano prefería el vino. 

Y hablando de mí...  Nací a finales de los setenta, en Madrid y tuve una vida bastante normal. Estudié, aunque más bien poco, trabajé... pero siempre sin encontrar mi sitio en la sociedad, creo que no la comprendía, no estaba destinado a ser humano. Me convirtieron en vampiro hace unos meses y aún intento saber y entender qué y quien soy. Ser vampiro fue jodidamente doloroso y no soporto el dolor, mi umbral en este aspecto siempre ha sido sensiblemente bajo, estuve tres meses en cama, así que como veis tampoco es como en las pelis en las que  una noche estás dentro de un agujero o en un ataúd bajo tierra y te despiertas siendo un chupasangre, ¡error!, Ni te mueres, ni tardas tan poco. ¡Eso si!, beber sangre es imprescindible a la par que asqueroso. Os contaré como es el proceso de conversión a vampiro o “nacimiento Vampírico”

La primera parte de la transformación duró semanas hasta que fue completa. Las sensaciones y los síntomas que tuve fueron muy parecidos a los de la gripe, dolor muscular porque el cuerpo estaba cambiando para ser el de un vampiro, y se va haciendo más fuerte, aunque tu sensación no sea esa, además tuve fiebre bastante alta, así reaccióna el cuerpo al cambio, como rechazándo esa mutación y defendiéndose de ella, lo cual te deja echo mierda en la cama, como si te hubiese pasado por encima un autobus. Además, y por repelente que suene, tu creador te visita y te controla preiódicamente y te va absorbiendo la sangre humana y te va alimentando con la suya propia, hasta que ve como te posee por completo, hay que destacar que hasta que el cuerpo empieza a cambiar, además de fiebre alta, tienes vómitos pues ya nada de lo humano lo acepta el cuerpo, y en los pocos momentos en los que puedes dormir algo, tienes pesadillas, visiones... toda una fiesta de sensaciones horribles que no te voy a contar. No todo el mundo puede ser vampiro, hay cuerpos que no soportan tanto castigo, ni siquiera sé como lo aguantó el mío. El nacimiento vampírico lo tiene que realizar un “vampiro mayor”, lo que no implica que sea viejo, de echo hay vampiros con un aspecto muy joven y que al menos tienen decenas e incluso centenas de años. Por ley la transformación la tiene que realizar un miembro del “concilio vampírico (que data del año 1.000 a.C.)” y solo se puede realizar una vez, a no ser que tu hijo muera. Entiendase por hijo aquel miembro que ha sido convertido ha vampiro. Los vampiros no procrean ni tienen hijos como los humanos, algo en lo que tamibién me han jodido, y no es que ligase mucho ni tuviera mucho sexo, más bien poco para lo que se considera normal, pero ahora ya si que nada de nada, mi gozo en un pozo. 

En la segunda parte de la conversión, una vez que tu cuerpo vaya respondiendo al virus, empieza a dejar marchar tu humanidad para abrazar la Vampírica, esos cambios físicos duelen horriblemente, no es como la gripe pero sí como si tuvieras unas agujetas horribles el día después de haberte hecho una maratón de ejercicios. Los huesos empiezan a hacerse más sólidos, los tendones y músculos se hacen más duros y flexibles, la cabeza te duele por las modificaciones cerebrales que se están realizando, la fiebre, que persiste, es altísima, es como arder de dentro hacia afuera. 

La última es la más complicada, contener tu instinto animal y aprender a alimentarse, aceptar tu nueva condición y que la sangre es tu sustento, por lo que has de cogerle gusto. Un vampiro no necesita matar a un humano para alimentarse, tras “la caza” de hace siglos, el Concilio ordeno toda prohibición de matar humanos bajo pena de “muerte infinita”. Necesitamos la mitad de la sangre de un cuerpo humano para sobrevivir, unos tres litros, aunque me he quedado tan delgado que dudo de que este cuerpo tenga tanta sangre. Este aprendizaje nos llevara unos meses, eso me han dicho. A mi se me hace tan largo que parecen años. A veces la oscuridad de la noche se me hace tan larga que me agobia y solo quiero que salga el sol para respirar y por un instante sentirme normal.

Por otro lado hoy en día el Concilio es dueño de hospitales y laboratorios, gracias a ello disponemos de sangre y no hay necesidad de echar mano de los humanos. Con ello no os quiero decir que no se haga, diría que nunca dejó de hacerse, pues hay una antigua facción en guerra con el Concilio Vampírico. Esta facción se hace llamar Rosa de Sangre.

Como véis, ser vampiro no es como se cuenta, al menos no del todo, y a veces es todo tan ridículo, o me lo parece a mi, que casi es como ver una mala comedia en la tele.

jueves, 18 de febrero de 2021

ROSA DE SANGRE

No sé cuando escuché su nombre por primera vez, ni quien me lo dijo, hace tanto de aquello y han pasado tantas cosas..., lo que si sé es que aquella primera vez, me pareció un nombre extraño, casi estupido. No tenía claro que era, me sonaba a muchas cosas. Primero pensé que era una novela, desde luego al oirla nombrar, es en lo primero que puede pensar uno, una novela empalagosa, su nombre también sonaba a hermandad, una de esas de universidad yanqui, muy fresa, pero nada que ver con todo aquello, o no. Su realidad era tan rocambolesca que si sonaba a novela de ciencia ficción, o a película, una de esas americanadas hollywodienses magnificada y de gran presupuesto con actores de renombre a los que hacer la película no les venía muy, no les hacía un favor. Su nombre, Rosa Sangrienta.

Rosa Sangrienta es una logia o secta vampírica, si, has oído bien, vampiros, aunque no creas en ellos, existen. Los vampiros no quieren alianzas secretas con gobiernos, y sí, estos gobiernos  con los que no quieren alianzas ni acuerdos, conocen su existencia desde hace siglos. Sin embargo, condenados a entenderse, hubo vampiros que al margen de la logia, si que pactaron una alianza, secreta, nacida en años de la reina Victoria e impulsada por el Imperio Británico y que en los años siguientes vio la luz para dar a conocer la existencia de los vampiros. Rosa Sangrienta, o Rosa De Sangre, como la quieras llamar, esta en contra de esta alianza y de que los vampiros vean la luz, o más bien de que la luz les de a ellos, creen en la superioridad vampírica sobre la humana y de que son la cima de la pirámide alimenticia y los humanos son el alimento de una raza superior . Rosa De Sangre nació en los años de la inquisición (1.300 d.C) para defender a los vampiros de la persecución de la Iglesia, por aquel entonces, el vampirismo estaba asociado a lo maligno, a las brujas, pócimas y profecías oscuras, Príncipes del Infierno, los llamaban. Dentro de la inquisición había un grupo llamado “Los Caballeros del Sol” que se dedicaban a darles caza y exterminarlos a como diera lugar. La caza no era nada nuevo para los vampiros, que desde su nacimiento eran perseguidos, pero en aquella época el sumo pontífice de entonces intensifico aquella guerra. Durante aquella época el Concilio Vampírico consiguió aliarse con la corona de Francia, lo que hizo recordar los tiempos pasados en los que los vampiros llegaron hacer tratos con gobernantes de la antigua Grecia y en los comienzos del Imperio Romano.

Aprovechando esta guerra muchos vampiros del viejo continente viajaron a España, donde un maestro vampiro ayudo al rey español en aquellos años ha debilitar al papa, El maestro tenía experiencia como espía en multiples ocasiones en épocas distintas. Rosa De Sangre estaba dirigida por el gran maestro Attán, apodado así por su forma de bailar en tiempos de guerra. Attán era un hombre nacido durante la Antigua Grecia que lucho contra los Persas, en una de aquellas batallas fue sometido y convertido en vampiro. Hoy en día sigue siendo el gran maestre de Rosa De Sangre y está en contra de la salida a la luz de los vampiros, el cree que son una raza superior y que han de tener verdadero respeto por su existencia, mientras los humanos se matan por pura avaricia y el egoísmo innato que les da su condición. Según Attán, los vampiros solo han matado para sobrevivir y durante siglos los diferentes clanes vampíricos han coexistido unidos por el Concilio Vampírico mientras veían a los humanos hacerse verdaderas atrocidades entre ellos, devorándose como leones, Attán quiere que los vampiros ocupen el mundo porque son una especie más desarrollada física e intelectualmente que la humana. Aunque no siempre fue de este pensamiento, pues guerras atrás abogaba por la coexistencia pacífica de las dos especies.

Viejos maestros vampiros, creían que este cambio se debía al asesinato de su esposa, también vampira, por parte de otros de su especie, que actuaban al margen de la logia, y como en toda historia de amor, este puede ser bueno y malo, grandes actos de traición, de asesinato, represión... se han hecho por amor y el amor puede volver locos incluso a los vampiros. Aún hoy, en plena era digital donde los teléfonos móviles son más que teléfonos y lo pueden grabar todo y a todos, sigue esa guerra entre Rosa De Sangre y los que actúan al margen de esta, por ver la luz o no. Los que abogan por la luz, se cuelan entre nosotros, se infiltran en nuestra sociedad, de lo más bajo a lo más alto, caminan entre nosotros, a nuestro lado sin que nos demos cuenta de su condición sobrehumana, sin que apreciemos ese olor que les hace diferentes. Al otro lado, en la oscuridad, están los otros, los que se mueven de noche, en las sombras, casi sin hacer ruido, dándonos caza en silencio, como leones cazando gacelas, aferrándose a nuestros cuellos hasta beberse nuestra última gota de vida. Se hacen llamar Rosa De Sangre.