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lunes, 31 de octubre de 2022

Noche de Halloween, víspera de todos los Santos...

 

Noche de Halloween, víspera de todos los Santos... Mis colmillos aparecen solo una vez al año... Cuando el anochecer y las niebla fría y sin aliento revelan la oscuridad más profunda de la noche y de mi alma... La luna llena parece más llena que nunca, más grande y teñida de rojo sangre, sangre de los espiritus que esta noche despiertan... Los corazones laten más fuertes, los puedo oir, siento su latido, huelo su sangre en cada uno de ellos, despertando en mi, mis sentidos más primarios... Mis instintos más oscuros me ganan a medida que el cielo de la tarde desaparece bajo el negro manto del frío otoño... Gente vestida de seres oscuros llenan las calles poco a poco, ríen pensando que aquellos que visten son felices, ríen ignorando que los auténticos seres oscuros despiertan y les vigilan en esta noche de muerte, cuervos, arañas, murciélagos, todos los seres de la noche les marcan el camino a su frágil humanidad que hoy les será arrebatada sin permiso ni perdón... La sed, esa sensación tan humana y tan diabólica se apodera de mi, quiere estos corazones alegres e inocentes llenos de vida, tengo que buscar un alma generosa que en su ingenuidad me dé su torrente de vida y sacie mi sed... La encuentro, es un noche en la que estas almas ebrias se abren a la vida y socializan con cualquiera, ni siquiera me ven llegar y cuando me ven, soy una más entre ellos, una máscara más; les atrapo como si de la mismísima oscuridad se tratara, como si fuera su propia sombra pegada a ellos... Me pierdo entre ellos, entre sus calles horrendamente engalanadas de calabazas de papel y de cartón, entre fantasmas hechos con muy poca mano, fantasmas que no sabes si ríen, lloran o simplemente quieren salir corriendo como yo lo haría... Finjo dejarme llevar hasta que tomo su mano y entre la algarabía pre-cena de halloween desaparecemos sin hacer ruido como el aire se cuela entre nosotros y se va sin despedirse... El ser que ha despertado en mi necesita beber de su fuente de vida, aún con alcohol y todo, no lo notaré, la bestia que llevo dentro solo quiere sangre, su sangre y la de tantos como pueda tomar esta noche, solo esta noche, después no tendré ninguna más hasta el próximo año en que la luna llena, la luna de sangre, la luna de todos los muertos, suene como un despertador en mí y poseída por ella, me deje llevar y arrastras hasta esas almas ignorantes de mi, sean mías como lo serán esta noche... Noto la fragilidad de este ser entre mis colmillos, noto como su vida emerge de él igual que si el agua saliera de la tierra rota, y aunque quiere e intenta zafarse de mi, no puede, su estado y el monstruo que lo posee entre mis brazos, no le dejan, y no sabe que pasa, no sabe que en esta su última noche de miedo, se le va la vida... El calor de su sangre, su sabor, todo llena mis entrañas, me inunda las pupilas encendidas de sangre... Su vida es mía, ya no le pertenece, mañana su piel pálida y seca se confundirá con el maquillaje de esta noche, y ya será tarde cuando alguien se fije en él, mañana será otro santo entre los santos que venerarémos, él y unos cuantos más em esta noche de halloween, vispera de todos los santos...

jueves, 25 de febrero de 2021

ANATOMÍA DE UN VAMPIRO NOVATO

Me llamo Ángel y soy vampiro, bueno... soy vampiro desde hace poco tiempo. Ser vampiro no es como en las películas, no tenemos colmillos, tenemos incisivos muy alargados nutridos por sangre que llega de las encías, asqueroso, ¿verdad?, nos quemamos pero no ardemos al sol como si esto fuera una película de Blade, sobre la inmortalidad las películas si que han acertado. Sobrevivímos al tiempo, siendo esa parte de la historia de la humanidad que ni se cuenta ni se estudia.

Para que entendáis como es un vampiro, os diré que un vampiro tiene en su sangre una bacteria que se desplaza por el torrente sanguíneo de cuerpo infectado, donde arrastra y consumen hematíes. Los glóbulos rojos que no son consumidos se reparten en los tejidos, lo que permite que nuestro cuerpo mantenga un metabolismo limitado. Tras la infección, la víctima queda en coma y no recupera una apariencia de vida hasta que el microorganismo se ha reptroducido lo bastante como para inundar sus venas y reactivar sus músculos. Según la leyenda, los vampiros poseemos una fuerza sobrehumana y somos extraordinariamente ágiles. Se nos suele representar armados con colmillos retráctiles y uñas desmesuradamente largas, falso, yo al menos me hago la pedicura. Además, somos invulnerables a la mayoría de las armas. No comemos, de hecho, somos incapaces de ingerir alimentos, lo cual me jodió bastante porque como humano, era de buen comer, solo bebemos sangre, aunque como humano prefería el vino. 

Y hablando de mí...  Nací a finales de los setenta, en Madrid y tuve una vida bastante normal. Estudié, aunque más bien poco, trabajé... pero siempre sin encontrar mi sitio en la sociedad, creo que no la comprendía, no estaba destinado a ser humano. Me convirtieron en vampiro hace unos meses y aún intento saber y entender qué y quien soy. Ser vampiro fue jodidamente doloroso y no soporto el dolor, mi umbral en este aspecto siempre ha sido sensiblemente bajo, estuve tres meses en cama, así que como veis tampoco es como en las pelis en las que  una noche estás dentro de un agujero o en un ataúd bajo tierra y te despiertas siendo un chupasangre, ¡error!, Ni te mueres, ni tardas tan poco. ¡Eso si!, beber sangre es imprescindible a la par que asqueroso. Os contaré como es el proceso de conversión a vampiro o “nacimiento Vampírico”

La primera parte de la transformación duró semanas hasta que fue completa. Las sensaciones y los síntomas que tuve fueron muy parecidos a los de la gripe, dolor muscular porque el cuerpo estaba cambiando para ser el de un vampiro, y se va haciendo más fuerte, aunque tu sensación no sea esa, además tuve fiebre bastante alta, así reaccióna el cuerpo al cambio, como rechazándo esa mutación y defendiéndose de ella, lo cual te deja echo mierda en la cama, como si te hubiese pasado por encima un autobus. Además, y por repelente que suene, tu creador te visita y te controla preiódicamente y te va absorbiendo la sangre humana y te va alimentando con la suya propia, hasta que ve como te posee por completo, hay que destacar que hasta que el cuerpo empieza a cambiar, además de fiebre alta, tienes vómitos pues ya nada de lo humano lo acepta el cuerpo, y en los pocos momentos en los que puedes dormir algo, tienes pesadillas, visiones... toda una fiesta de sensaciones horribles que no te voy a contar. No todo el mundo puede ser vampiro, hay cuerpos que no soportan tanto castigo, ni siquiera sé como lo aguantó el mío. El nacimiento vampírico lo tiene que realizar un “vampiro mayor”, lo que no implica que sea viejo, de echo hay vampiros con un aspecto muy joven y que al menos tienen decenas e incluso centenas de años. Por ley la transformación la tiene que realizar un miembro del “concilio vampírico (que data del año 1.000 a.C.)” y solo se puede realizar una vez, a no ser que tu hijo muera. Entiendase por hijo aquel miembro que ha sido convertido ha vampiro. Los vampiros no procrean ni tienen hijos como los humanos, algo en lo que tamibién me han jodido, y no es que ligase mucho ni tuviera mucho sexo, más bien poco para lo que se considera normal, pero ahora ya si que nada de nada, mi gozo en un pozo. 

En la segunda parte de la conversión, una vez que tu cuerpo vaya respondiendo al virus, empieza a dejar marchar tu humanidad para abrazar la Vampírica, esos cambios físicos duelen horriblemente, no es como la gripe pero sí como si tuvieras unas agujetas horribles el día después de haberte hecho una maratón de ejercicios. Los huesos empiezan a hacerse más sólidos, los tendones y músculos se hacen más duros y flexibles, la cabeza te duele por las modificaciones cerebrales que se están realizando, la fiebre, que persiste, es altísima, es como arder de dentro hacia afuera. 

La última es la más complicada, contener tu instinto animal y aprender a alimentarse, aceptar tu nueva condición y que la sangre es tu sustento, por lo que has de cogerle gusto. Un vampiro no necesita matar a un humano para alimentarse, tras “la caza” de hace siglos, el Concilio ordeno toda prohibición de matar humanos bajo pena de “muerte infinita”. Necesitamos la mitad de la sangre de un cuerpo humano para sobrevivir, unos tres litros, aunque me he quedado tan delgado que dudo de que este cuerpo tenga tanta sangre. Este aprendizaje nos llevara unos meses, eso me han dicho. A mi se me hace tan largo que parecen años. A veces la oscuridad de la noche se me hace tan larga que me agobia y solo quiero que salga el sol para respirar y por un instante sentirme normal.

Por otro lado hoy en día el Concilio es dueño de hospitales y laboratorios, gracias a ello disponemos de sangre y no hay necesidad de echar mano de los humanos. Con ello no os quiero decir que no se haga, diría que nunca dejó de hacerse, pues hay una antigua facción en guerra con el Concilio Vampírico. Esta facción se hace llamar Rosa de Sangre.

Como véis, ser vampiro no es como se cuenta, al menos no del todo, y a veces es todo tan ridículo, o me lo parece a mi, que casi es como ver una mala comedia en la tele.

jueves, 18 de febrero de 2021

ROSA DE SANGRE

No sé cuando escuché su nombre por primera vez, ni quien me lo dijo, hace tanto de aquello y han pasado tantas cosas..., lo que si sé es que aquella primera vez, me pareció un nombre extraño, casi estupido. No tenía claro que era, me sonaba a muchas cosas. Primero pensé que era una novela, desde luego al oirla nombrar, es en lo primero que puede pensar uno, una novela empalagosa, su nombre también sonaba a hermandad, una de esas de universidad yanqui, muy fresa, pero nada que ver con todo aquello, o no. Su realidad era tan rocambolesca que si sonaba a novela de ciencia ficción, o a película, una de esas americanadas hollywodienses magnificada y de gran presupuesto con actores de renombre a los que hacer la película no les venía muy, no les hacía un favor. Su nombre, Rosa Sangrienta.

Rosa Sangrienta es una logia o secta vampírica, si, has oído bien, vampiros, aunque no creas en ellos, existen. Los vampiros no quieren alianzas secretas con gobiernos, y sí, estos gobiernos  con los que no quieren alianzas ni acuerdos, conocen su existencia desde hace siglos. Sin embargo, condenados a entenderse, hubo vampiros que al margen de la logia, si que pactaron una alianza, secreta, nacida en años de la reina Victoria e impulsada por el Imperio Británico y que en los años siguientes vio la luz para dar a conocer la existencia de los vampiros. Rosa Sangrienta, o Rosa De Sangre, como la quieras llamar, esta en contra de esta alianza y de que los vampiros vean la luz, o más bien de que la luz les de a ellos, creen en la superioridad vampírica sobre la humana y de que son la cima de la pirámide alimenticia y los humanos son el alimento de una raza superior . Rosa De Sangre nació en los años de la inquisición (1.300 d.C) para defender a los vampiros de la persecución de la Iglesia, por aquel entonces, el vampirismo estaba asociado a lo maligno, a las brujas, pócimas y profecías oscuras, Príncipes del Infierno, los llamaban. Dentro de la inquisición había un grupo llamado “Los Caballeros del Sol” que se dedicaban a darles caza y exterminarlos a como diera lugar. La caza no era nada nuevo para los vampiros, que desde su nacimiento eran perseguidos, pero en aquella época el sumo pontífice de entonces intensifico aquella guerra. Durante aquella época el Concilio Vampírico consiguió aliarse con la corona de Francia, lo que hizo recordar los tiempos pasados en los que los vampiros llegaron hacer tratos con gobernantes de la antigua Grecia y en los comienzos del Imperio Romano.

Aprovechando esta guerra muchos vampiros del viejo continente viajaron a España, donde un maestro vampiro ayudo al rey español en aquellos años ha debilitar al papa, El maestro tenía experiencia como espía en multiples ocasiones en épocas distintas. Rosa De Sangre estaba dirigida por el gran maestro Attán, apodado así por su forma de bailar en tiempos de guerra. Attán era un hombre nacido durante la Antigua Grecia que lucho contra los Persas, en una de aquellas batallas fue sometido y convertido en vampiro. Hoy en día sigue siendo el gran maestre de Rosa De Sangre y está en contra de la salida a la luz de los vampiros, el cree que son una raza superior y que han de tener verdadero respeto por su existencia, mientras los humanos se matan por pura avaricia y el egoísmo innato que les da su condición. Según Attán, los vampiros solo han matado para sobrevivir y durante siglos los diferentes clanes vampíricos han coexistido unidos por el Concilio Vampírico mientras veían a los humanos hacerse verdaderas atrocidades entre ellos, devorándose como leones, Attán quiere que los vampiros ocupen el mundo porque son una especie más desarrollada física e intelectualmente que la humana. Aunque no siempre fue de este pensamiento, pues guerras atrás abogaba por la coexistencia pacífica de las dos especies.

Viejos maestros vampiros, creían que este cambio se debía al asesinato de su esposa, también vampira, por parte de otros de su especie, que actuaban al margen de la logia, y como en toda historia de amor, este puede ser bueno y malo, grandes actos de traición, de asesinato, represión... se han hecho por amor y el amor puede volver locos incluso a los vampiros. Aún hoy, en plena era digital donde los teléfonos móviles son más que teléfonos y lo pueden grabar todo y a todos, sigue esa guerra entre Rosa De Sangre y los que actúan al margen de esta, por ver la luz o no. Los que abogan por la luz, se cuelan entre nosotros, se infiltran en nuestra sociedad, de lo más bajo a lo más alto, caminan entre nosotros, a nuestro lado sin que nos demos cuenta de su condición sobrehumana, sin que apreciemos ese olor que les hace diferentes. Al otro lado, en la oscuridad, están los otros, los que se mueven de noche, en las sombras, casi sin hacer ruido, dándonos caza en silencio, como leones cazando gacelas, aferrándose a nuestros cuellos hasta beberse nuestra última gota de vida. Se hacen llamar Rosa De Sangre.

viernes, 12 de junio de 2020

LA NOCHE QUE NACÍ VAMPIRO

            Me levanté y la miré, y ella abrió los ojos y me miró, estaba viva. Me quedé sin respiración y sin reacción, no podía moverme, solo podía mirarla a los ojos como ella lo hacía a los míos, y sin tal reacción, ella se abalanzó sobre mi sentándose en la mesa sobre la que yacía, cogiendo mi cara con una mano al tiempo que sus labios se cerraban sobre mi cuello y me clavaba sus colmillos como finos cuchillos, inmovilizando todo mi ser, dejando que el dolor de sus cuchilladas se extendiera por todas partes a la vez que la vida parecía escaparse con mi sangre, la sangre que ella engullía y bebía a borbotones e insaciablemente, y después..., nada más. No sentía nada, no sé decir a ciencia cierta si estaba vivo o muerto, no sabía si mi alma vivía mientras mi cuerpo moría, no pasó nada.

Frío, solo sentía frío, estaba temblando cuando recuperé la consciencia, no sabía cuanto tiempo había llevaba así, tirado en el suelo y tiritando como si estuviese helado. Ciertamente lo estaba, me abracé para detener ese estado gélido que nacía de mis entrañas, realmente no sabía que ocurría ni por que, solo tiritaba y aún sentía sus colmillos clavados en mi cuello, con sus labios sobre él, igual que una serpiente sobre su presa inoculándole el veneno, así me sentía yo. Me daba grima y casi asco pensar en como notaba que bebía mi sangre, succionando de mi cuello con exagerada avidez, parecía que todo fuese un mal sueño, eso quería, que fuese nada más que una mal y asqueroso sueño, aunque parecía ser bastante real. Tenía que moverme si no quería morirme ahí congelado y ser un cuerpo más a estudiar en la sucia morgue, me giré para levantarme a pesar de que todavía temblaba por el frío más intenso que había sentido jamás, y al hacerlo, ahí estaba ella sentada en la mesa en la que no sé cuanto tiempo antes perecía, me miraba fijamente con sus ojos vidriosos y con todo el color de piel que antes no tenía. Intenté hablar, pero de tanto tiempo que pasé sin sentido en el frío suelo de la morgue, la voz no me salía, no alcancé a decir nada hasta que pude tragar saliva y ordenar un poco mi cabeza en ese enorme desorden que no llegaba a comprender.

-¡¿Qué?!, es lo único que alcancé a sacar de mi garganta reseca, mientras la mujer de la mesa me miraba impertérrita sin mostrar estado alguno por todo aquello. Advirtiendo mi plena consciencia, se bajo de la mesa con bastante agilidad para haber estado muerta apenas hacía unos minutos o unas horas, se arrodilló junto a mi y me tomó la cara entre sus manos que me parecieron cálidas en comparación con el frío intenso que me atenazaba, y me miró, me miró con la dulzura protectora que solo una madre puede mirar a su hijo, y nuevamente me hipnotizó, me hizo suyo con la mirada de aquellos ojos vidriosos y penetrantes que llegaban al alma, y siendo suyo sentí que el intenso frío se disipaba. Ya no sentía miedo ni inquietud, aunque si tenía mil preguntas que hacer, y ella con una tremenda sencillez me dijo: - tranquilo Gael, todo está bien -, y no supe decirle que no, ni preguntar que pasaba o quien era ella, aceptando que todo estaba bien, aún sin saber que era ese todo. Apartó sus manos y se quedó sentada de rodillas, junto a mi, como si no quisiera abandonarme, entonces por fin pude reaccionar y sentarme junto a ella, me dolía todo el cuerpo, seguramente del tiempo que estuve ahí tirado, inmovil y con el deseo inexplicable de volver a tocarla y sentirla alcancé a preguntarle - ¿qué ha pasado?, ¿quién eres? -, preguntas a las que ella respondió con una sonrisa que parecía querer decir "tranquilo, te contaré todo".

- Hola Gael, soy Lilith -dijo presentándose con voz cálida y suave y tranquilizador.

- ¿Lilith? -pregunté. - ¿quién eres?, ¿qué está pasando?, ¡¿qué me has hecho?! -pregunté alzando la voz en un tono que iba de la preocupación al enfado y casi al miedo.

- Que me has hecho tú, Gael. Me has devuelto la vida con tu sangre llena de juventud, y por ello te estaré eternamente agradecida.

- ¡¿Has bebido mi sangre?! -le espeté horrorizado y asqueado- ¡¿qué clase de monstruo eres?!.
- Soy un vampiro, Gael -respondió ella con una frialdad y tranquilidad pasmosa, como si ser vampiro fuese lo más normal del mundo.

- ¿Vampiro? -pregunté, incrédulo.- Los vampiros no existen, son cuentos y leyendas, fantasias de borrachos y charlatanes.

-No, no somos cuentos ni leyendas. Somos reales, Gael, y ahora tú también eres uno de los nuestros. Ahora eres un vampiro.

Me quedé mirando ojiplático a Lilith durante un rato, incrédulo. Solté una pequeña carcajada como si todo aquello fuese una mala broma, pero lo cierto es que hace un rato Lilith, esa mujer que me estaba contando todo aquello que sonaba a fantasía, yacía muerta sobre la mesa de una morgue, y ahora estaba sentada en el suelo frente a mi, con toda la vida del mundo, un mundo que sin saberlo, sin ser consciente de ello, había cambiado para siempre.

- ¡¿Un vampiro dices?!, ¿ahora he de morder cuellos y beber sangre para vivir?, ¿soy un chupasangres ahora?, ¿en eso me has convertido?.

- Es una manera muy básica de resumirlo, Gael -respondió ella- pero sí, eso es lo que eres ahora. Ya no eres un ser humano cualquiera, ahora eres un hijo de la noche, como yo, y aunque ahora te encuentras relativamente débil por toda la sangre que me has dado para devolverme la vida, pronto serás más fuerte cualquiera humano que hayas conocido hasta ahora.

- ¡Dado! -le espeté- la has tomado por la fuerza, ¡me la has arrancado!.

- Entiendo que ahora lo veas así, entiendo cuantas emociones te embargan ahora, mi bella criatura, pero con el tiempo lo verás como un regalo que nos hicimos mutuamente, tú me has devuelto la vida y yo te he dado una nueva vida, una vida eterna.

- Eterna -dije casi entre susurros- ¿soy inmortal?, ¿somos inmortales?.

- Si, somos inmortales, pero también podemos morir -respondió Lilith, confundiéndome más por la ambigüedad de la respuesta, ¿si y no?. - En esos cuentos y leyendas que mencionabas, hay verdad. Que los crucifijos nos pueden matar, es mentira, no somos anticristianos ni anticristos, no es cuestión de dioses, tampoco es cierto lo de los ajos y las estacas, pero si lo del sol, somos vulnerables a su calor, por lo que nos vemos relegados a vivir de noche, la noche es nuestro día. La sangre es nuestro alimento, sin ella estamos condenados Gael, y solo un vampiro tiene la fuerza y el poder de matar a otro vampiro, no hay ser humano que pueda hacerlo.

- ¿Y mis padres?, ¿qué hago con ellos?, ¿qué les digo?, ¿y a toda la gente que conozco?.

- ¿Decirles Gael?, ¿qué les vas a decir?, ¿que una mujer moribunda en la morgue bebió tu sangre, y tras haber estado muerto un buen rato, has despertado siendo un vampiro y ahora tienes que beber sangre para vivir?. ¡No!, no puedes mostrarte al mundo sin más, como si estuvieras desnudo, no lo entenderán. Te verán como tú me has visto a mi, como un monstruo, es mejor que todos te den por desaparecido sin explicarse por qué. Tienes que desaparecer de su mundo, porque es mundo ya no es el tuyo, ya no te pertenece ni eres parte de él. -me dijo ante mi creciente consternación.

- ¿Y ahora qué? -pregunté.

Lilith me miraba tranquila, paciente, sabedora de lo que me costaría creer y aceptar todo lo que estaba pasando, y todo lo que estaba por pasar. Yo, joven de cuerpo y espíritu me había convertido en su nuevo pupilo, ella me había convertido, y ahora tendría que enseñarme un nuevo mundo, tendría que enseñarme que era otra persona, alguien distinto, y tendría que hacerlo con mucha calma, sin prisa, aunque el tiempo para nosotros no sería un problema, teníamos toda la eternidad. Ella era consciente de que allí sentados, yo no saldría de su estupor, no dejaría de darle mil vueltas a la cabeza, y tampoco teníamos toda la noche para quedarnos allí, se levantó ante mi atenta mirada, la de su criatura y me ofreció la mano para que la acompañará, teníamos mucho de que hablar. Yo, a pesar de las mil preguntas que tenía por hacerle, no pude negarme a su ofrecimiento, de algún modo, aún más intenso que antes, seguía sometido a su voluntad, que en todos los aspectos parecía ser más fuerte que yo. Tomado de su mano, noté que había recuperado la temperatura perdida, o tal vez estuvieramos los dos igual de fríos, no lo notaba, para mi la mano de Lilith era suave y cálida, su tacto era agradable, me relajaba. Los dos juntos salimos de la morgue para perdernos en la oscuridad de la noche en la que por sus labios, sin ser un beso, morí humano, la noche que nací vampiro.

jueves, 7 de mayo de 2020

MARY´S BLOOD: TRES AMIGOS Y UNA ÚLTIMA COPA

       
        Ya era tarde, se les había ido la noche sin darse cuenta entre platos copiosos y mucho alcohol. Junto a Buddy El Gordo, llamado así por su corpulencia, Mary y Jamie disfrutaban de una úlitma copa y del ambiente que tenía el club a tan altas horas de la madrugada, invadidos ya por la horda desaforada de aturdidos y emborrachados que o bien estaban allí por celebrar algo o para beber para olvidar. La gramola recién estrenada en el local emitía una música suave que les ayudaba a distenderse y prepararse para ir a trabajar de empalme tras  una noche intensa, o bien volver a casa y dormir la mona. Esa noche les visitaba una de las mejores bandas de “jazz” de Nueva York. Se corrió la voz de su visita por toda la ciudad, provocando colas de espera en la puerta durante horas, provocando sobrepasar el aforo por la gran afluencia de público. Esos minutos de tensa espera a su aparición provocaban que el whisky y la cerveza mal tirada que parecía un mal caldo corrían de mesa en mesa que embriagaba aún más a ese público que había esperado días y semanas para ver a la banda que lo petaba en las emisoras de radio.

Con muchos minutos por delante para su aparición, Mary se fue al baño a retocarse antes de ponerse en primera fila para que los miembros de la banda la vieran bien. Buddy y Jamie, apuraban sus cervezas y sus chupitos de whisky antes del concierto, el ambiente casi era de fiesta, como si se celebrase un evento nacional, como si fuera un 4 de Julio; las luces del escenario se encendían iluminando los instrumentos de la banda ya colocados para que esta saliera, ese momento tan esperado por todos durante mucho tiempo estaba a por llegar, el concierto estaba a punto de empezar y Mary no volvía, Buddy y Jamie terminaban sus copas y bromeaban sobre que estaría haciendo, Jamie decía que se habría encontrado a alguna amiga con la que se habría parado a cotorrear olvidándose del tiempo y de todo, Buddy con su humor negro y más mal pensado que su amigo, decía que habría conocido algún tipo con el que estaría tonteando, "- se habrá ido con él a darle su propio concierto -" decía, sabedor de que a Jamie le gustaba Mary y con esas bromitas le picaba. Lo cierto es que entre broma y broma empezaban a preocuparles que no volviera, por lo que decidieron acabar sus copas e ir a buscarla antes de que empezara el concierto, no querían perderse la salida al escenario de la banda. Se levantaron y se fueron al pasillo de los baños que daban a la salida de atrás del local, sorteando a la gente que empezaba a levantarse y a buscar sitio junto al escenario; llegando al pasillo, la luz se hacía algo más oscura, se cruzaban con la gente que volvía de vaciar el depósito de tanto alcohol con el que se habían llenado durante toda la noche, gente que iba tan borracha que a buen seguro no sabían con quien o que se cruzaban. No daban con Mary, y aún sabiendo que era caso perdido, preguntaban por ella a quienes se cruzaban en el camino.

Al doblar la esquina del pasillo y dejar atrás el bullicio de la sala, se encontraron en el suelo unas gotas que por la pobre luz que había, no sabían muy bien que era, Buddy bromeó con que fueran gotas de orina de algún borracho, Jamie observándolas con cierta distancia, vio que no era orina, se percató de que aquello era sangre, algo que a Buddy, que le tenía cierta aprensión a la sangre, el resultaba algo ciertamente repulsivo. Unos pasos más adelante Buddy vio algo pequeño y brillante, lo cogió con la punta de los dedos procurando no rozarse con la sangre, era un pendiente fino, no muy llamativo. Se lo dio a Jamie y este, con él en la mano se percató de que era un pendiente de Mary, su atracción por ella le llevaba a fijarse en todo lo que llevaba puesto y como le quedaba. Un sudor frío le recorría el cuerpo, si el pendiente del suelo era de Mary, la sangre también lo sería, algo le habria pasado, alguien se la habría llevado; a Buddy le había cambiado la cara, ya no bromeaba, a su querida amiga le había pasado algo, peor aún, alguien se la había llevado. Buddy y Jamie salieron al callejón que daba a la parte trasera del club, no había nadie, ni tan siquiera un coche, no se oía a penas nada salvo el ruido de algún coche que pasaba por las calles de alrededor y alguna sirena lejana de policia.

Aquella noche parecía que el misterio y el crimen de la ciudad que nunca duerme, les había tocado de cerca, y solo tenían un pendiente y la sangre de Mary.

martes, 27 de agosto de 2019

KARLA: RETRATO DE UN CRIMEN

    Entró en la habitación como buenamente pudo, tambaleante, tanto que se tuvo que apoyar en el marco de la puerta para introducir la llave. Ya dentro cerró casi de un portazo al que, de la borrachera que llevaba, no puso atención, dejó la llave caer sin mirar donde y fue directo a la persiana, la bajaría para que por la mañana el sol no le despertase, quería dormir sin hora, necesitaba dormir la mona.

Tenía la cabeza muy pesada, abotargada, todo él se sentía pesado, había bebido más de lo que en él era habitual. Se dio la vuelta para sentarse en la cama cuando y a pesar de la caraja que llevaba encima, se percató de la sangre que había por toda la cama, por la colcha, las sábanas y hasta en la lamparilla de noche, y entonces, y sin saber que leches estaba pasando, la vio a ella, a Karla, Karla con K, como decía ella.

La vio tendida en la cama sobre su propia sangre, ya algo pálida, estaba como dormida, aunque evidentemente era un sueño del que no despertaría. Tampoco sabía de donde había salido tanta sangre, con la borrachera, estaba tan aturdido que no pensaba con claridad. Lo que estaba claro, o al menos lo parecía, es que cuando se descubriese todo, él tendría todas las papeletas para ser el culpable de aquello, y quien sabe si lo fuese, no tenía nada claro.

Karla era la chica con la que se llevaba viendo un tiempo en aquel hotel que ella misma le había recomendado, y aún con la tremenda borrachera, sabía que era ella, porque un buen rato antes, habían estado tomando una copa, o varias, en el bar del hotel. No sabía cuantas copas fueron, si fue una o fueron más, aunque por su estado, probablemente fueron más de una y más de dos, tampoco recordaba cuando se fue ella dejándole solo en el bar, no sabía nada, salvo que quería que todo aquello solo fuese una mala pesadilla provocada por el alcohol, solo sabía que quería despertar y estar muy, muy lejos de allí.

Él no era de mucho beber, alguna copa de tarde en tarde, en alguna celebración o en alguna comida familiar, raramente bebía en alguna otra ocasión más, y mucho menos era de irse con desconocidas, ni de serle infiel a su mujer, pero con Karla, todo fue diferente, tenía algo que le embriagaba más que las propias copas que se tomaba, tenía un magnetismo del que el primer día no supo escapar, y lo peor es que esa atracción le gustó tanto, que en ningún momento lo intentó, simplemente se dejó perder y llevar por él, por ella. Recordaba todo de ella, menos como acabó así en su habitación.

Bloqueado por la borrachera y la situación, solo pensaba en escapar de allí, y solo con ese pensamiento en su aturdida cabeza, buscó y cogió la llave de manera un tanto aparatosa, y salió de la habitación, arreglándose como pudo, aunque sin poder evitar la evidencia de su lamentable estado, solo quería irse de allí sin que nadie le viera, sin que nadie le pudiera relacionar con aquella escena cuando, por la mañana, encontrasen el cuerpo de Karla tendido en esa cama toda salpicada de sangre.

lunes, 2 de abril de 2018

AMOR EN SANGRE

     ¿Por qué cuando sacan sangre nadie nos mide los niveles de amor?. No entiendo por que si a todos, o a muchos, o al menos a algunos de nosotros nos rebosa, tenemos amor para dar y regalar con todo el corazón del mundo y un poco más, y sin embargo parece que a nadie, a casi nadie o solo a algunos o a muy pocos les importa cuanto podemos llegar a amar.

Seguro que si nos lo midieran, daría niveles altísimos de simpatía, de afecto, de cariño y de amor, o al menos de bilirrubina, testoterona o que sé yo, el caso es que a nadie le importa, nadie nos pregunta por el, y está ahí, rebosante, tanto que se nos cae de los poros y a nadie le importa, nadie lo ve, nadie se molesta en recogerlo y ver si le interesa, ni siquiera para devolver.

Pero lo tenemos, es amor en sangre, amor en vena que circula por todo nuestro ser, inundándonos de mariposas, de felicidad y hasta nos dibuja una sonrisa tonta cuando el viento nos trae ese amor de cara y todo va bien; cuando no es así, y son muchas las veces que no, al menos para mi, nos llena de nervios que nos recorren como hormigas, nos frustra y hasta nos duele en lo más profundo del alma, y nadie nos da un remedio para eso que llaman mal de amores.

Nadie nos da una sesión de diálisis para limpiar la sangre de ese mal de amores que tenemos que aguantar hasta perder el sueño, el hambre y la saciedad de esa impotencia de que no nos amen como nosotros llegamos a amar.

A falta de hambre, siempre tendremos amor en sangre.