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lunes, 9 de septiembre de 2024

El camino


Volví a perderme en el camino. ¡Estaba tan animado de haberlo encontrado!. Entusiasmado y asustado a la vez, era casi pánico antes dar el primer paso. 

Al principio avancé  a paso firme sobre el sendero, sin importar los baches, sin mirar si estaba empedrado, barro y oscuridad me perseguían a paso lento, o quizás lo hacían más rápido de lo que quería ver. Intento recordar como me perdí, en que momento exacto sucedió, y como de repente me encontraba en medio de la nada, sin ánimo, con rabia, con miedo, perdido otra vez. 

Por primera había pensado que todo iría bien, y que si algún día iba mal, solo sería un día y pasaría pronto, pero, aquí estoy de nuevo, perdido, y la frustración de no encontrar el rumbo me bloquea, y sin motivación para moverme, me quedo quieto y agazapado como un niño aterrado. Me encontraba perdido otra vez, sin saber por qué.

lunes, 31 de octubre de 2022

Noche de Halloween, víspera de todos los Santos...

 

Noche de Halloween, víspera de todos los Santos... Mis colmillos aparecen solo una vez al año... Cuando el anochecer y las niebla fría y sin aliento revelan la oscuridad más profunda de la noche y de mi alma... La luna llena parece más llena que nunca, más grande y teñida de rojo sangre, sangre de los espiritus que esta noche despiertan... Los corazones laten más fuertes, los puedo oir, siento su latido, huelo su sangre en cada uno de ellos, despertando en mi, mis sentidos más primarios... Mis instintos más oscuros me ganan a medida que el cielo de la tarde desaparece bajo el negro manto del frío otoño... Gente vestida de seres oscuros llenan las calles poco a poco, ríen pensando que aquellos que visten son felices, ríen ignorando que los auténticos seres oscuros despiertan y les vigilan en esta noche de muerte, cuervos, arañas, murciélagos, todos los seres de la noche les marcan el camino a su frágil humanidad que hoy les será arrebatada sin permiso ni perdón... La sed, esa sensación tan humana y tan diabólica se apodera de mi, quiere estos corazones alegres e inocentes llenos de vida, tengo que buscar un alma generosa que en su ingenuidad me dé su torrente de vida y sacie mi sed... La encuentro, es un noche en la que estas almas ebrias se abren a la vida y socializan con cualquiera, ni siquiera me ven llegar y cuando me ven, soy una más entre ellos, una máscara más; les atrapo como si de la mismísima oscuridad se tratara, como si fuera su propia sombra pegada a ellos... Me pierdo entre ellos, entre sus calles horrendamente engalanadas de calabazas de papel y de cartón, entre fantasmas hechos con muy poca mano, fantasmas que no sabes si ríen, lloran o simplemente quieren salir corriendo como yo lo haría... Finjo dejarme llevar hasta que tomo su mano y entre la algarabía pre-cena de halloween desaparecemos sin hacer ruido como el aire se cuela entre nosotros y se va sin despedirse... El ser que ha despertado en mi necesita beber de su fuente de vida, aún con alcohol y todo, no lo notaré, la bestia que llevo dentro solo quiere sangre, su sangre y la de tantos como pueda tomar esta noche, solo esta noche, después no tendré ninguna más hasta el próximo año en que la luna llena, la luna de sangre, la luna de todos los muertos, suene como un despertador en mí y poseída por ella, me deje llevar y arrastras hasta esas almas ignorantes de mi, sean mías como lo serán esta noche... Noto la fragilidad de este ser entre mis colmillos, noto como su vida emerge de él igual que si el agua saliera de la tierra rota, y aunque quiere e intenta zafarse de mi, no puede, su estado y el monstruo que lo posee entre mis brazos, no le dejan, y no sabe que pasa, no sabe que en esta su última noche de miedo, se le va la vida... El calor de su sangre, su sabor, todo llena mis entrañas, me inunda las pupilas encendidas de sangre... Su vida es mía, ya no le pertenece, mañana su piel pálida y seca se confundirá con el maquillaje de esta noche, y ya será tarde cuando alguien se fije en él, mañana será otro santo entre los santos que venerarémos, él y unos cuantos más em esta noche de halloween, vispera de todos los santos...

jueves, 14 de enero de 2021

TRAS LA ESTRELLA DEL CIELO

Hacía un casí un día que caminaban los tres por el desierto, cargados cada uno con todos su enseres y unos presentes para quienes iban a darles posada en las noches que venían, cuando ya bajo el manto de la noche cerrada de invierno, se vieron perdidos en medio de la nada, sin estar muy seguros de que dirección tomar... No había signo de vida alguno allá donde miraban, tampoco se avistaba nada en el horizonte desde hacía horas, y el cansancio que ya acusaban, tampoco ayudaba a tener mejor lucidez en semejante situación. Parados los tres como palmeras en medio de ningún lugar, cada cual dijo de ir en una dirección, norte, este y oeste, sin estar en absoluto seguros de que cada una de ellas fuera la correcta... Ninguno de ellos estaba seguro de que el otro indicase bien la dirección en la que retomar tan arduo viaje, por lo que se quedaron ahí encallados en el mismo lugar en el que pararon, durante un buen rato, casi sin apenas dar unos pasos aquí o allá, y el frío de la noche, en la arena que antes les quemaba al andar, tampoco ayudaba a pensar, y mucho menos a razonar... 

Entonces, uno de ellos, el más mayor de los tres, con su pelo plateado y su poblada barba cana, miró desesperado al cielo infinito y suplicó a Dios por una señal que les indicase hacia donde ir... Sus amigos se quedaron más fríos que la propia noche con aquella suplica de quien jamás habían visto así, y el silencio, más ensordecedor que nunca en ese lugar, se hizo dueños de ellos. Vieron a su amigo mirar al cielo en busca de respuesta, en busca de la señal, y ellos miraron también... Al principio no vieron nada, solo una inmensa oscuridad que se perdía más allá de donde ellos mismos lograban ver, hasta que uno de los tres, casi en frente de él, en el cielo, vio una luz entre dos dunas, tintineante como una llama, y avisó a los otros dos, que tardaron un poco en ver la misma luz en el cielo, era una estrella que se encontraba tan alta que parecía inalcanzable hasta para los mismísimos dioses... Sonrieron aliviados de ver algo en medio de tanta oscuridad, era la señal por la que el más longevo de ellos había clamado y suplicado... 

Como refortalecidos y llenos de energía por el avistamiento de la estrella, cargaron de nuevo sus bartulos y decidieron seguir la dirección en la que se encontraba la estrella, sin tan siquiera saber si esta era realmente la señal que habían pedido o simplemente una casualidad del destino... No sabían si llegarían a su destino, ni a donde irían a para, pero reanudaron el camino tras la estrella del cielo, perdiéndose con ella en la oscuridad del desierto...

lunes, 28 de septiembre de 2020

LA OSCURIDAD QUE LLEVABA DENTRO DE SI

No sabía como empezaron esas pesadillas, pero si se cuando. No empezó a tenerlas a raíz del accidente con el coche, ya las tenía de antes, quizá por ellas tuvo el accidente aquella tarde gris y ligeramente lluviosa, ellas le tenían distraido y casi nervioso. 
 
La noche antes del accidente tuvo el mismo sueño que hacía días se le repetía como una historia macabra de cine negro. Era un sueño extraño, extraño y desagradable. 
 
Veía la escena desde dentro de si mismo, la veía de tal manera que no sabía explicarla, y sin embargo la veía casi nitida en su mente una y otra vez, era un observador impasible dentro de su propio cuerpo. No sabía donde estaba, porque nunca estuvo en un lugar así, y sin embargo se le hacía familiar, como si hubiera estado allí antes, o siempre, era como déjà vu
 
Estaba en una especie de cloaca, sucia y humeda, tanto que prefería pensar que lo que pisaba era solo agua. Solo entraba algo de luz por una un lado y no iluminaba mucho. Había un hombre, o eso le parecía por la silueta que se dejaba adivinar por la débil luz. No le veía la cara, era como si siempre estuviera en la sombra, solo sabía que esa silueta no le era desconocida, la conocía y no sabía de qué ni de donde, pero ya se habían visto antes. Estaba a su espalda, sentía su respiración en la nuca y en el cuello cuando este le hablaba, sentía su aliento frío, tanto que se subió el cuello del abrigo, y lo cerró más entorno a si mismo para darse calor. Al depertar nunca recordaba lo que le decía el misterioso hombre que siempre tenía a su lado en las pesadillas, nunca le oía al hablar, pero si le entendía lo que decía. 
 
La imagen que tenía de él no era clara, era como si le viera en blanco y negro o a través de la niebla, tenía la sensación de que era mucho más alto que él, casi gigante, y tenía unas gafas toda de cristal o de una montura ligeramente brillante. La verdad es que no recordaba bien la conversación con ese hombre, si es que la tenía, pero siempre estaba en algún rincón de su mente, como escondida, era como si el misterioso hombre le persiguiera a distancia, ¿qué quería de él?. 
 
Solo sabía que acaba derribando al misterioso hombre en la oscuridad en un ataque de ira y hartazgo. Y le estrangulaba, le envolvía el cuello con sus manos y le clavaba las uñas con tal fuerza que le dolían las manos, y el hombre de la sombra se reía gozoso, se reía de él porque había sacado a la luz la oscuridad que llevaba dentro de si.

sábado, 19 de octubre de 2019

CAMINANDO ENTRE LAS LLAMAS DE LA OSCURIDAD

Aquel caos le despertó de su larga paz,  para acabar volviendo a la oscuridad, y ahora camina por ella, entre sus llamas, en esa ciudad de locos. Caminar por sus calles era peor que caminar por las calles de la última película de El Corredor del Laberinto, como si un virus hubiese contagiado a toda la ciudad y los hubiese vuelto locos a todos. 

La ciudad entraba en un estado apocalíptico al llegar la noche, alteraba a todos, igual que lo hace la luna con el hombre y lo convierte en lobo. Los enfurecía y sacaba de ellos su yo más agresivo. Todo lo que uno se encontraba a su alrededor servía de arma arrojadiza contra cualquiera y en cualquier parte, todo servía de barricada y lo hacían arder, tanto que casi se queman así mismos en el intento. Las llamas y el humo negro y denso subían tan alto que se colaba en el hogar de todo aquél que se intentaba refugiar de aquella barbarie. 

¿Y la policía?, ellos hacían lo que podían en medio de aquella locura irracional que llenaba periódicos y minutos en los telediarios, cortaban cualquier programación para hablar de ellos, de la ciudad, de nosotros. Las imágenes que se podían ver eran alarmantes, era como estar en plena guerra, entre calles arrasadas y destrozadas, como si las hubiesen bombardeado y luego un enorme tanque las hubiese pasado por encima. 

Las noches se hacían eternas en la ciudad, cada noche la misma pesadilla, desde cualquier punto la veías arder tanto que bien la podías llamar La Ciudad Infierno o Pandemónium, la capital del infierno. Caminar por sus calles, entre su gente psicótica, era caminar entre las llamas de la oscuridad.

lunes, 1 de julio de 2019

VOLVIENDO A LA OSCURIDAD

     Llevaba largo tiempo descansando, lejos de todo, lejos de los demás, en su paz eterna de la que no quería, ni necesitaba despertar, sin embargo, y en contra de su voluntad, despertó, le obligaron a despertar, volvía a la oscuridad, a la misma que por sorpresa y sin pedirlo, le obligó durante tanto tiempo a estar lejos de los demás. 

Al despertar, casi nada era igual, muchas cosas habían desparecido, se las habían quitado, y sobre todo, y lo más importante, había gente que ya no estaba, se había ido, les habían invitado forzosamente a irse, y no volverían más. Su casa, lejos siempre de ser su hogar ideal, era ahora, un lugar gris, más gris que nunca, y abandonado, dejado a su suerte en manos del tiempo, que si algo hacía, era envejecerlo y desgastarlo más y más, sin piedad. 

Por otro lado, y muy a su pesar, algunas cosas, seguían igual, el cielo de su ciudad, seguía teñido de rojo fuego en el horizonte y más allá. La gente seguía perdida en la oscuridad de la noche, y sus malos vicios, de los que siempre quiso escapar y dejar atrás, sin embargo, aquella ciudad psicótica, era como la tela de una araña, de la que, una vez que caes en ella, ya no puedes escapar, siendo absorbido y devorado por ella. Apenas había un puñado de personas en ella, que le dieran algo de luz y de paz, entre tanta oscuridad. Se sentía confundido y desesperado, sin saber muy bien que hacer, ni que pensar, solo sabía que quería correr y escapar de aquella maldita ciudad.

Aquel caos le despertó de su larga paz,  para acabar volviendo a la oscuridad.

lunes, 4 de junio de 2018

CONTIGO SOY LA LUNA

       Cuántas cosas me han pasado desde que te conocí, cuántas sensaciones y cuántos sentimientos me han desbordado en todo este tiempo, y que rápido ha pasado todo, en apenas unas semanas que me parecen meses y meses que ni alcanzo a recordar. 
 
¡Me haces sentir tanto y con tanta intensidad!, es tanto que cualquier cosa que te diga se queda corta para podértela explicar. 

Contigo en mis pensamientos, en mi corazón y en mis entrañas, me siento como si fuera la luna en todas sus fases.

Primero me sentí como la luna nueva, invisible a ti, apenas se habían encontrado tu noche y la mía, y eclipsado por mi pasado, por mis fantasmas que aún, no lo niego, revolotean por mi cielo, hasta que con el paso de los días y de las semanas, ese eclipse ha sido menor, dándome más y más luz que me llegan y me dan calor de los rayos de tu sol.

Con el paso del tiempo, la ley de la gravedad o no se cual, hizo que nos uniésemos más, hasta que tu atmósfera y la mía han sido casi una, haciéndome sentir como la luna creciente, aún con mis sombras pero acrecentando mi luz, mis sensaciones, mis ilusiones, a mi.

Y con el paso del tiempo y de la luz me haces llegar a cuarto creciente, esa luna mitad luz, mitad sombra y oscuridad, esa oscuridad que a veces se empeña ensombrecer esa luz que solo contigo puede iluminar.

Y ahora sueño y deseo, más sé que no lo puedo esperar, que algún día llegue a ser la luna llena, y más aún, ser tu luna llena, todo luz, visible e imponente desde cualquier lugar, porque no quiero ser cuarto menguante, no quiero de nuevo estar en las sombras ni que me gane la oscuridad, una oscuridad que me llevaría casi de buen seguro a ser luna menguante, otra vez oculto entre las sombras de fantasmas ennubleciendo mi cielo.

No quiero ser luna negra, todo oscuridad en la oscuridad, invisible y oculto, y mucho menos oculto a ti.