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sábado, 7 de septiembre de 2024

Olor a ti



No puedo quitarme ese olor a ti, 
y ese rico sabor de tus labios 
es algo que aún no puedo describir, 
sólo sé que sabe a ti. 

Agua fresca del manantial, 
desde la palma de mi mano, 
hasta la punta de los dedos huele a ti.

Entre mi espalda y tu pecho, 
guardaremos este secreto,
la pasión de aquella noche
entre los dos. 

No existe definición, 
de lo que es hacerte el amor.

Deseos de volverte a ver, 
mirarte a los ojos,
tocar tu cara, 
tu pelo y tu piel,
besarte suave,
otra vez. 

viernes, 23 de agosto de 2024

OASIS


Sediento como estaba, de agua y de ella, le cedió el primer sorbo de agua, que casi exhausta bebió avidez y desesperación, olvidándose de sus buenas maneras y su educación. Cuando apagó su sed, le cedió su lugar en el único sitio con agua fresca. Llevaban dos días caminando entre piedras y caminos secos, él la llevaba a cuestas y se sentía en deuda con ella por tantas cosas que había hecho antes por él, así que le cedió el derecho al primer bocado de lo poco que les iba quedando en las mochilas. 

Cerca había unas palmeras con dátiles, ella se encargó de recolectar una buena provisión de ellos que se repartieron casi a partes iguales. El amor entre ellos fue creciendo, cada día se hacía más y más intenso, ninguno decía nada, aunque con la mirada se lo decían todo. El momento en el que tuvieron que abandonar el oasis, él cargó con su mochila, dejando que ella abriese paso en el camino, así el podría admirar su figura en silencio. 

Querían encontrar el camino de vuelta al pueblo, debían llegar a la carretera y conseguir quien les llevase. Debían decir adiós al oasis de las risas y las sonrisas, los roces de una mano con otra que no rehuían, el oasis de las miradas de quiero y deseo, debían decir adiós a su oasis de amor callado, su oasis. 

lunes, 18 de octubre de 2021

EL AMOR NO ES PARA TRES, ¿O SI?

Mucho se habla del amor, y de lo mucho que se habla, se dice que el amor es solo cosa de dos, que tres son multitud..., vaya, que el amor no es para tres, ¿o si?. Lo que está claro que es el amor es muy complicado, y yo lo tengo aún más claro, desde esta noche, a la que asisto a la cena que organizan unos amigos en su casa. Bueno, la cena la organizan entre varias parejas que se conocen desde hace mucho tiempo, yo llegué bastante después a sus vidas.

Por un lado de la cena están los anfitriones de la casa, Elsa y Enrique, una pareja que se conoció en la Facultad de Derecho y que lleva 20 años de matrimonio. Si uno les ve, no piensa que lleven tanto tiempo, no parecen tan mayores como para tantos años, pero si, hace mucho que sus caminos se cruzaron, aunque ultimamente se separan más que se cruzan, es como si de repente ya no se entendieran. Todo son malos entendidos y desacuerdos, tanto así que han acordado darse un tiempo por separado y la oportunidad de conocer a otros, aunque yo creo que no es lo que realmente quieren; lo cierto es que cualquiera diría que estan echos el uno para el otro, aunque ellos no parecen verlo. Para mi gran sorpresa, cada uno de ellos ha decidido invitar a ese otro y esa otra que han conocido, toda una escena de película para cualquiera que la vea. Elsa por su parte, ha invitado a Marcos, un periodista y escritor con alma de filántropo y bastante buena percha, algo más alto que Enrique, barba de macho-man y que al lado de Enrique, y sin querer que esto suene mal, parece bastante más empotrador que él. Les veo y seguro de que a Enrique se le riza aún más el pelo de lo que ya lo tiene al ver a ese maromo al lado de la que todavía es su mujer. En lo que a Enrique se refiere, ha invitado a la cena a una vieja amiga que se ha agenciado como su pareja, Carlota, un pivón más joven que Enrique y que Elsa. Carlota es una mujer con mucha personalidad y que se hace notar donde va, ha venido muy arreglada, como si de una modelo se tratara, vestido rojo, muy llamativo que acentua mucho sus pronunciadas curvas, que claramente son operadas. Está claro que no ha escatimado en arreglarse y acerse destacar, algo que ha tenido fácil desde en su divorcio, le sacó todo a su ex. En ese litigio conoció a Enrique, aunque eso fue hace tiempo y entonces no hubo nada entre ellos, a pesar de que Carlota ya le había echado el ojo a él, se la ve que no pierde el tiempo. Entre las amigas de Elsa, es conocida como Lady Silicona. Verles a los cuatro es casi cómico, yo lo siento por Marcos y Carlota que está en medio de ambos. Dos tríos enlazados entre sí.

Por otra parte están María y David, una ex-pareja que se ha reencontrado después de estar mucho tiempo separada y sin verse. David se fue años atrás a recorrer mundo, y ahora ha vuelto para echar raices aquí y asentar la cabeza, y como donde hubo fuego, cenizas quedan, estas han vuelto a arder entre ellos otra vez, el problema  es que esas cenizas ya no son cosa de dos, sino que en ellas hay una tercera persona, Andrés, el en ausencia de David, se ha convertido en el marido de María. Esta es otra situación digna de un libro, y es que con la vuelta de David y el rebrote de las llamas, María está hecha un lío, porque vuelve a sentir aquella vieja atracción por David, pero al mismo tiempo siente que no puede dejar a Andrés, al fin y al cabo ha estado con ella todos estos años, ha sido su compañero de vida y ahora, de un día para otro, no puede dejarle tirado sin más por un viejo amor. A mi particularmente María y David es una pareja que no me pega mucho, María no es especialmente guapa ni que destaque por nada entre otras mujeres, y David parece ser el típico tío que anda con mujeres más jóvenes que María, quizás más tipo Carlota, pero como el amor es ¡tan raro!, pues es capaz de mezclar huevos con naranjas, y ¿quién soy yo para cuestionar quien se junta con quién?, nadie, ¡si yo soy un cuarentón que se está quedando para vestir santos!.

Y para finalizar, tenemos la otra pata de la mesa, la tercera pareja, o mejor dicho el tercer trío, el cuál me tiene totalmente alucinado, sobre todo por parte de él. Os los presento. Él es Héctor, un tipo anodino y del montón, que no sé como llegó a enamorar a dos pivones que no sé que ven en él. Héctor, por un lado está con Sofía, una mujer sencilla pero muy atractiva, es buena gente y da la impresión de ser mujer de un solo hombre: por otro lado Héctor está con Silvia, una mujer de gran presencia, sofisticada, muy urbanita, muy de ciudad, alta y de grandes pechos, sin operar. Silvia, a la que se ve con buen fondo, es de personalidad intensa y acaparadora, como si todo girase en torno a ella. Lo que me flipa de todo esto es como Héctor ha conseguido no enredarse en este trío, ninguna sabe de la otra, y cuando parece que si puede enredarse, consigue salir de los charcos sin mojarse, da igual si el charco en el que se mete es mayor que el anterior, algo que le suele pasar, el tío logra salir de ellos. Héctor es como un crío, un adolescente que, no sé por que, es incapaz de decir la verdad, y sale de cada situación con una mentira aún mayor que la anterior. Es un mamón con suerte.

Y aquí estoy yo, recién llegado a la casa de Enrique y Elsa, viendo el panorama y pensando en la suerte y la tranquilidad que tengo de no estar con nadie, ni en medio de nada, sin líos ni situaciones estrambóticas.

lunes, 18 de marzo de 2019

UN AMOR DE PRINCIPES Y PRINCESAS

         Aunque a ojos de propios y extraños se veía joven, ante el espejo no se veía así, se veía mayor y con con madurez, la suficiente para tener ya esos sueños y anhelos que cualquier persona mayor y madura pudiera tener, o tal vez fuesen fantasías de esa persona que era ante los demás, por eso no se las contaba a nadie, tan solo a ese montón de folios sueltos que hacían de diario y confidente, a quienes se los revelaba, a ellos y a la noche, a cada noche de cada día.

Soñaba ya con el amor, ese amor del que hablaban ya los que eran, se creían y se veían mayores a su lado, ese amor con el que soñaban y fantaseaban en voz alta, mientras el suyo callaba. 

A su diario de hojas sueltas, le contaba que soñaba con un amor de principes y princesas, uno de esos de novelas en las que todo lo podían, uno de esos donde se desafiaba a la naturaleza, y se cruzaban fronteras, uno de esos donde había villanos, y villanas también, y grandes espadas de caballeros que defendían a sus princesas. Un amor de aventuras y locuras, y en el que se perdía la cordura. 

Soñaba con un amor de esos que se contaban y se cantaban al pie de la ventana, a altas horas de la madrugada, y donde se decía todo con miradas de las que nadie se enteraba. Los vivía en sueños, y los soñaba con los ojos abiertos, esperando que llegase un día de esos, mientras se distraía en clase ante sus maestros. 

Un amor de principes y princesas, o tal vez duques y duquesas.

lunes, 20 de agosto de 2018

NO VOLVERÉ A CONFESAR

       No volveré a confesar, no volveré a decir ni a contar lo que siento por ti, cuanto me llegas a gustar y cuanto me haces volar. 

Me lo guardaré para mi, dentro de mi, donde nadie lo pueda ver y donde nadie lo pueda escuchar, solo te lo diré si se da algo entre los dos, algo que indique qué eso que nos pasa, es más que amistad, algo que indique qué al menos es o puede ser amor, entonces y solo entonces, te abriré mi alma y mi corazón. 

Porque no quiero que todo lo bueno y todo lo bonito que se pueda dar entre tú y yo, lo pueda estropear un imposible amor. 

Por lo tanto, cuando nos crucemos en el camino, cuando nos veamos, cuando nos conozcamos, no volveré a confesar todo aquello que siento, todo aquello que me llego a guardar y tragar casi sin masticar.

Procuraré guardar la distancia que dos desconocidos se han de dar, procuraré guardar la distancia que la amistad exige marcar, y el destino y el camino dirán si nos debemos acercar un poco o mucho más.

Y si me acerqué demasiado, si algo más que amistad te confesé y con ello nuestra buena amistad estropeé, perdonamé, no debí, pero fui debil y caí, no aprendí y me prendí de ti, pero si lo hice, si llegué a hacerlo, si aprendí, entonces seguro que no volveré a confesar.

martes, 29 de mayo de 2018

FLOR DE LA AMISTAD, FLOR DEL AMOR

    Pasan los días, las semanas y los meses, y entre los dos todo crece, todo florece como la flor de dulce aroma y llena de vibrantes colores, que se riega y crece, crece con el tiempo, con las palabras, las miradas y las sonrisas, haciendo de la raíz de aquella primera mirada, de ese primer hola, algo que se hace más fuerte con ganas pero sin prisas.

Entre los dos va naciendo una flor, una bella flor, una flor que nace de la amistad y que, quien sabe y así es por parte de al menos uno de los dos, lleve a ese sueño idílico que todo el mundo llama amor y que en cualquier caso, se sueñe o no, es casi inexplicable, es algo que solo entiende la razón y siente el corazón. 

Lo único que es cierto y que se puede explicar, es que esa flor crece y florece, y con cada momento que pasa entre ellos, con cada palabra, con cada mirada y con cada beso lanzado al viento, es flor tiene cada día más y más color.

Verse cada mañana, es como salir ver salir el sol, es empezar cada día con una sonrisa más grande que la de la Mona Lisa llena, llena de alegría y de energía, es llenar sus corazones de colores, de sensaciones y emociones; y mientras esa flor riegan, ellos esperan, esperan ese momento que llega lento, pero llega y es en ese instante en el que todo, una vez más se entrega.

Es la flor de la amistad, que todo lo hace llegar, llenándolo de color hasta convertirse en la flor del amor.

jueves, 24 de mayo de 2018

¿CUÁNDO SE CONVIRTIÓ EN AMOR?

      De repente, un día, una persona se cruza en tu camino, por circunstancias de la vida o por capricho del destino tu vida empieza a ser parte de la suya y viceversa, se convierte en parte de tu rutina diaria y tú de la suya, os conocéis. 

Al principio es un poco extraño, os invade la desconfianza, la incertidumbre y hasta probablemente la timidez, os saludáis, habláis, y por causas de fuerza mayor os vais acercando el uno al otro más y más, rompiendo día a día esa timidez, esa desconfianza...os encontráis cada vez más agusto el uno con el otro, os abrís mutuamente, hasta que llega el día en que todo es como si os conocierais de casi toda la vida, o al menos desde hace mucho tiempo, tanto que ni recuerdas que día ni como empezó todo. 

Sencillamente pasa y fluye, y se da de tal manera que hasta te llegas a dar cuenta de que te gusta, y te gusta mucho, y no solo físicamente, te gusta todo de esa persona, como es, como se da todo entre vosotros, como te hace sentir, es todo tan bonito, se da todo tan bien que quieres más de esa persona, quieres verla ya, y tenerla cerca, oírla, olerla, tocarla y hasta besarla, estaríais juntos todo el día, sería un día que no acabase nunca, un día en el que te das cuenta de que ese sentimiento, esas ganas van a más, tanto que eso que sientes, que deseas y hasta ansías, resulta ser amor.

¿Cuándo se convirtió en amor?, no lo sabes, al menos no sabes bien como explicarlo, o si, porque es como un chispazo, un instante, un segundo en el que todo cambia, tu mundo es diferente, o al menos lo ves o quieres que sea así. Todo se transforma cobrando otra dimensión que ni por asomo te habías planteado tiempo atrás.

Quieres y hasta necesitas que esa persona sea tu nuevo camino, te lleve a un nuevo mundo con el que probablemente hayas llegado a soñar, y por soñar, sueñas a esa persona, te la imaginas y la sientes de mil maneras, la deseas.

Es un deseo que llega a ser pecaminoso de pensamiento, aunque mayor pecado sería negarte la mayor, negarte todas esas mariposas que te invaden, que te hacen sentir nervios, calor y hasta ansiedad. La adrenalina se dispara.

¿Y a partir de ahí, qué?, deseas que por su parte fuera igual, quieres contagiarle tus sentimientos y sensaciones, tus deseos, que te necesite y ansíe igual, tu corazón lo pide a gritos, gritos que callas y que casi no te puedes aguantar, pero tu cabeza dice que pares, porque sabes que por su parte, es muy posible que no todo sea igual, que donde tu sientes amor, esa persona vea solo amistad, una buena amistad.

Así pues te toca desacelerar, ir momento a momento, día a día aunque quieras volar, y sin dejar de sentirlo, de pensarlo y soñarlo, no te dejas de preguntar cuando se convirtió en amor.


lunes, 30 de abril de 2018

CUPIDO ME ODIA O EL AMOR NO ES PARA MI

    
    Cupido me odia o el amor no es para mi, y tengo razones para creerlo, y no se que le hice para que me odie. Se empeña y lo consigue, en que el amor no sea para mi, y no es que lo ande buscando, porque no creo en la busqueda del amor, por experiencia propia y ajena creo que este llega y se va sin llamar, y cuanto más se busca, más se esconde y juega con nosotros, pero cuando lo encuentro, cuando quiero y creo que puede ser para mí y lo intento, Cupido parece clavarme una flecha demoníaca y me lo quita, crea un efecto entre el amor y yo en el que nos repelemos el uno al otro y nos terminamos distanciando. 

Quiero al amor pero este no me quiere a mi y no se por que, no se que le hago, tal vez sea lo que no hago, aunque tampoco se que es, este no viene con un manual, o con un libro de instrucciones, y bien podría hacerlo, porque no lo termino de entender, ni siquiera se si empiezo a entenderlo. Si hay alguien ahí que lo entienda, que me lo explique. 

Dicen que soy bueno, muy bueno y hasta buenazo, y no digo que sea un santo, ni me lo considero ni voy con esos aires de aquí para allá, pero si puedo decir que soy respetuoso, comprensivo y sexualmente bueno, entonces ¿por qué el amor no es para mi?, ¿por qué Cupido me odia?, ¿estará resentido porque reparte y reparte y él no se queda con ninguna parte?, ¿o es que lo quiere todo para él?. Dicen que quien parte y reparte, se queda con la mejor parte, pero no deja nada para mi, y me gustaría saber por que, ¿qué hice?. Seguro que hay por el mundo corazones descorazonados que descuidan el amor, lo pisotean y maltratan, y sin embargo para ellos si hay amor, ¿es que hay que ser malo para tener una buena vida?, entonces, ¿los buenos, por qué somos buenos?, ¿qué es lo que se quiere y se pretende de nosotros?, ¿somos los que ponemos la mejilla para que nos abofeteen una y otra vez, en lugar de besarlas?.

No se que quiere la vida de mi, ni que pretende y ni que darle ya, porque por más que doy, por más que deseo y espero, al final siempre recibo lo mismo, un portazo en las nariz, y tengo buena nariz, pero no para recibir portazos. Pero si se que la vida tiene conmigo una deuda cada vez más grande, es una bola que cada día se va haciendo más grande, y digo yo que algún día la pagará, porque me la debe, porque es de justicia.

Y no quiero ser pesado, pero cuando una mujer llega a mi vida y creo que puede ser para mi, que puede ser ella, Cupido, la vida o los dos, deciden que no, que no es para mi, entonces es cuando no se que hacer ni que pensar ni esperar; dicen que es mejor no esperar nada de nada ni de nadie, pero francamente no se como se hace eso, no es mi naturaleza, yo quiero, espero y deseo, y con cada rechazo y con cada fracaso, deseo aún más, porque entiendo que es justo que yo, como cualquiera, tenga mi trozo del pastel, al menos una vez. Y si ese trozo del pastel no me gusta, quiero poder ser yo quien decida que no quiero más ni que quiero repetir, al menos me merezco tener esa opción una vez.

¿Será que Cupido es una mujer a la que le hice algo, y resentida me la guarda y se venga de mi una y otra vez?, porque creo que...

Cupido me odia o el amor no es para mi.


lunes, 2 de abril de 2018

AMOR EN SANGRE

     ¿Por qué cuando sacan sangre nadie nos mide los niveles de amor?. No entiendo por que si a todos, o a muchos, o al menos a algunos de nosotros nos rebosa, tenemos amor para dar y regalar con todo el corazón del mundo y un poco más, y sin embargo parece que a nadie, a casi nadie o solo a algunos o a muy pocos les importa cuanto podemos llegar a amar.

Seguro que si nos lo midieran, daría niveles altísimos de simpatía, de afecto, de cariño y de amor, o al menos de bilirrubina, testoterona o que sé yo, el caso es que a nadie le importa, nadie nos pregunta por el, y está ahí, rebosante, tanto que se nos cae de los poros y a nadie le importa, nadie lo ve, nadie se molesta en recogerlo y ver si le interesa, ni siquiera para devolver.

Pero lo tenemos, es amor en sangre, amor en vena que circula por todo nuestro ser, inundándonos de mariposas, de felicidad y hasta nos dibuja una sonrisa tonta cuando el viento nos trae ese amor de cara y todo va bien; cuando no es así, y son muchas las veces que no, al menos para mi, nos llena de nervios que nos recorren como hormigas, nos frustra y hasta nos duele en lo más profundo del alma, y nadie nos da un remedio para eso que llaman mal de amores.

Nadie nos da una sesión de diálisis para limpiar la sangre de ese mal de amores que tenemos que aguantar hasta perder el sueño, el hambre y la saciedad de esa impotencia de que no nos amen como nosotros llegamos a amar.

A falta de hambre, siempre tendremos amor en sangre.