Que bonito ser los mejores amigos que podamos tener, que bonito poder vivir en un mundo de colores en el que los grises y el negro solo existen en la ropa, en los complementos y en los coches.
Que bonito hablarnos sin gritos, sin discutir en cada habitación ni reprocharnos nada.
Que bonito pedirnos perdón aún por cosas banales, que bonito perdonarnos incluso a nosotros mismos por llegar tarde, por esa borrachera y ese desfase que juramos no repetir más, y todo ello aún sin arrepentirnos y sabiendo entre dientes que posiblemente volveremos a hacerlo.
Que bonito seguir aquí y ahí a pesar de todo y tras cada tormenta que luego nos trae la calma, que bonito continuar a pesar de cada corazón roto, el tuyo y el mío, el nuestro y el vuestro, y levantarnos después de haber llorado solos y juntos, porque la vida sigue y el camino continúa.
Que bonito encontrar a esa persona de toda confianza y con la que el uno con el otro podéis ser vosotros mismos, que bonito querernos e incluso amarnos, y cuidarnos sabiendo de nuestras virtudes y de nuestros defectos, de nuestras peculiaridades y nuestras locuras y hasta de nuestras manías.
Que bonito mostrarnos tal cual, así como lo hace la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario