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lunes, 16 de septiembre de 2019

CARTAS DE UNA PÁGINA EN BLANCO

    
        Hacía horas que había anochecido, tantas que pareciera que pasaban el día de noche, habían terminado de cenar, y cada cual había ido a sus últimos quehaceres antes de dormir. La criada, una noche más le subía el último té a la señora, que se encontraba en ese despacho que se había apañado en el piso de arriba, cuando al entrar, se la encontró en el suelo, con un gran charco de sangre bajo su cabeza, y gritó, impresionada, llamando la atención de toda la familia.

Eso fue lo que le contó Bill, el marido de la señora, a la policia, cuando fue cuestionado por lo sucedido. Mientras, la policia se encontraba en el lugar del crimen, inspeccionándolo todo, tratando que no se les escapara ningún detalle de la escena que se encontraron. No estaba todo tan revuelto como pensaban que se lo encontrarían, normalmente, los familiares de las victimas, con los nervios, suelen revolver y tocar cosas, cambiarlas de sitio, al menos eso se comentaban los agentes entre sí. Tan solo vieron bastante lío en la mesa del despacho, que estaba llena de viejas cartas escritas en fránces, y algunas fotos de lo que parecía ser París en la misma época en la que se escribieron.

Entre tanta carta dispersa por toda la mesa, hubo algo que les llamo mucho la atención, un boligrafo con una gran pluma artificial en un extremo, una vieja llave con unas iniciales, muchas postales y fotos de París, lo que hacía pensar que eran recuerdos de toda una vida allí, o al menos buena parte de ella, también había lo que parecía ser una agenda, o un diario igual de antiguo que todo lo demás, abierto casi por la mitad, en dos páginas en blanco, con una foto pillada por un clip a una de ellas, y en medio de estas, parecía que faltase una página, parecía que la hubiesen arrancado. No pudieron evitar preguntarse que tanto contendría esa página, para que suscitase tanto interés como para que la arrancaran, y ¿matar por ella?.

Cada uno de los miembros de la familia, su marido, sus cinco hijos, tres mujeres y dos hombres, además del marido de una de ellas, fue interrogado por separado, y luego en conjunto para confrontar las distintas versiones de cada uno, y sus coartadas que les eliminase como sospechosos. Todos dijeron lo mismo acerca del montón de cartas esparcidas sobre la mesa, parecían ser parte de una pobre herencia que le había dejado su padre, recientemente fallecido, aunque nada pudieron aportar sobre ellas, ya que ninguno conocía su contenido, solo la victima las pudo abrir, y eso lo hizo a solas.

Menos, dijeron saber nada acerca de niguna agenda o diario, decían saber bastante poco acerca de lo que le dejó su padre, de quien apenas habló nunca, algo que les parecía un tanto extraño, tratándose de un familiar, pero no imposible. Tras una larga noche de idas y vueltas, y de preguntar una y otra vez, el inspector a cargo del caso y sus agentes, se hacían varias preguntas que aún quedaban en el aire, ¿todo aquello tenía que ver con la página arrancada?, ¿estaban relacionadas las cartas, con la página que les faltaba?.

Para la policia, hasta que no supieran más, eran cartas de una página en blanco.

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