Con ella me siento como el cristal, frágil y transparente, fácil de pasar y traspasar, tanto que creo que puede ver más allá de lo que yo pueda ver. Me deshoja, me desnuda y me desarma con tanta facilidad que siento como me escurro y me escapo de entre sus dedos, y sin embargo creo que no ha llegado hasta el final.
Es como el viento, me envuelve, me abraza y me traspasa sin que yo me llegue a enterar, me mira más allá de lo que yo pueda mostrar, mucho más allá de lo que yo pueda llegar a notar o tan siquiera imaginar.
Tiene un poder enigmático que me atrapa y me desalma las entrañas, no importa lo que yo haga o diga, da igual que imágen quiera o pueda mostrar, cualquiera de ellas será un juego en sus manos, desmontándola capa a capa, tan transparente y clara ante sí, que nada puedo hacer ni decir.
Ya no se que ve ni que piensa cuando me mira, observa tan dentro de mí que llega a ver personas que ni yo conozco, y sin embargo ella en mis manos es como el cubo de rubik, no se si algún día la llegue a conocer completa de cuerpo y alma y hasta de espíritu, desde luego tanto como ella a mi no, no lo creo, pero es imposible rendirme y resistirme ante ella, me gana.
Con y ante ella soy cristal, fino, frágil y transparente, tanto que nada queda oculto a sus ojos. No soy ningún secreto, ni enigma, ni jeroglífico que no pueda adivinar, soy una caja de sorpresas sin sorpresa, siempre abierta.

