Mis Seguidores

lunes, 2 de diciembre de 2019

FIN DE CURSO, UN VIAJE INOLVIDABLE

Hoy, no sé por que, me acordé de mis años de colegio y en concreto de mi viaje de fin de curso. Creo que me apunté a última hora, no lo recuerdo bien pues fue hace tanto que por mucho que uno se quiera acordar, siempre se le escapa algo. En cualquier caso me acordé de ese viaje, un viaje para el que me tuve que sacar el DNI, ese carnet con esa foto de tu cara que siempre sale tan mal que más bien parece el carnet de se busca, como si la poli fuera detrás tuya. 

Continuando con el viaje, recuerdo que salimos un día por la mañana, creo que fue un sábado. El autobús estaba aparcado en frente del colegio, donde teníamos un jardín y un parque bastante guapo, y donde ese día estaban regando unos jardineros que casi nos mojan, bueno de echo nos mojaron, no sé si fue adrede o no, da igual, lo que importaba era el viaje, un viaje que como todos los de fin de curso, estuvo guapo y con mucho lío allá donde fuimos. 

La primera parada fue a Andorra La Bella, un lugar que recuerdo muy pequeño y del que recuerdo que allí todos hablaban castellano y andorrano, lengua que se entendía muy bien, o eso creo, porque bien podrían estar dos personas hablando en ella y tu enterarte de lo que decían. También recuerdo que casi nos echan porque algunos de mis compis se dedicaron de madrugada a llamarse de unas habitaciones a otras y creo que a armar lío en el pasillo del pequeño hotel en el que estábamos, y claro los demás clientes se quejaron, porque le apareció el profe que vino con nosotros al viaje, que además era el jefe de estudios del cole, diciendo que si seguían así nos volvíamos a Madrid de inmediato y se acababa el viaje, asegurando que no era broma, que bien era capaz de hacerlo. Así pues y con la misma inmediatez, se acabaron las llamadas y todos a dormir la única noche que pasaríamos allí. 

De allí nos fuimos a Lloret de Mar, a un hotel bastante mejor que el de Andorra, para que negarlo, donde pasaríamos los siguientes tres o cuatro días, tal vez cinco. Allí lo pasamos guay, lejos de casa, de los padres..., bueno que te voy a contar de las sensaciones adolescentes en esos momentos. En Lloret también la liamos, como no, buena tropa fuimos, y también en el pasillo del hotel donde teníamos las habitaciones. No recuerdo la planta, pero si que alguien, no sé quien, tuvo la feliz idea de jugar con uno de los extintores, y en ese juego el extintor se abrió y todo se llenó de humo que no olía precisamente bien, así que nos metimos en las habitaciones como pudimos, y no cada uno en la suya, sino en la del compi que pillase abierta y allí nos quedamos hasta que el humo se disipó. Cuando el humo desapareció, salimos y como no, nos tuvimos que comer otra charleta del profe y la consecuente amenaza de volvernos a Madrid, lo cual a ninguno nos apetecía una mierda. A parte de eso, no recuerdo nada más que nos amenazase con volver antes de tiempo y la verdad es que lo pasamos guay el resto de los días. 

Recuerdo que en esos días fuimos de turisteo por Barcelona, como no, hubo parada en la interminable Sagrada Familia, a la que un compañero y yo por la silla de ruedas no pudimos entrar, pero de la que mis compañeros, al volver de ella, nos dijeron que no nos habíamos perdido nada, tal cual. También fuimos a Ampurias, la vieja ciudad greco-romana de Gerona, entonces se pronunciaba así en castellano y no se catalanizaba, la recuerdo chula, ambientada por otros grupos de turistas, me gustó. Y fuimos al lago de Banyolas, en la misma ciudad, montamos en barca, en plan Parque del Retiro, recuerdo que el agua estaba fría aún siendo casi verano porque nos dedicamos a echarnos agua unos a otros. 

Y luego estaban las noches en las que salíamos, íbamos a la playa y por le paseo marítimos, y alguna vez fuimos a alguna disco de esas para menores y en las que el dj no nos nombró a nosotros y varios grupos más que estaban allí. Además nunca olvidaré que llendo por sus calles de noche, de repente apareció de entre la gente un tío enorme vestido de blanco y con el pelo largo, le recuerdo como si fuese un indio, impresionó. No pasó nada con él, simplemente nos cruzamos, pero me quedé con su imagen para siempre. 

En definitiva fue un viaje muy guay que, como nos pasa a muchos, nunca olvidaré, siempre me quedaré que los recuerdos de aquellos maravillosos años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario